Los mexicanismos, comenté en mis anteriores colaboraciones, son palabras o expresiones tan propias del español local que en ocasiones son difíciles de interpretar por otros hispanohablantes. Son múltiples las razones de su formulación; van desde arcaísmos, desvirtuaciones, asignación de significados o derivados de voces nativas. Hoy finalizo esta serie, pero quedan en el tintero muchos otros, pues contamos con miles de mexicanismos en todo el país.

‘Desguanzado’ se refiere a una persona que ya dio lo que debía dar y está agotado. El vocablo no aparece en el diccionario oficial (DLE) de nuestro idioma como verbo, solo como adjetivo (para calificar a una persona). En el de Americanismos (DA)se enuncia como interjección pronominal (exclamación aplicable a la misma persona que la exclama, como cuando alguien dice «me caí»). En el Diccionario de mexicanismos (DM) de Guido de Silva de la Academia Mexicana no aparece y en el del Colegio de México ‘desguanzar’ sí lo clasifican como verbo, lo que significa que ‘desguanzado’ es un participio. Se presume que es una corrupción de ‘desguazar’, que está incluido en el DLE y se refiere a algo desarmado, principalmente un barco.

El ‘pipirín’ aplica como genérico de la comida. Este vocablo está recogido en el DLE, pero como expresiones de México y Salvador. En el DA dice que también se usa en Guatemala, Honduras, El Salvador y Nicaragua, pero para referirse a un alimento ligero. El DLE y el DM de Guido de Silva suponen que es una desvirtuación del vocablo ‘pipiripao’, que se refiere a un convite. Solo una fuente dice que viene del náhuatl pipitzoa y le atribuye el significado de ‘mordida’. Esto último es poco probable; según el Gran diccionario náhuatl de la UNAM, pipitzoa se refiere a chupar o consumir algo sin masticar.

Por su parte, ‘endilgar’ es un vocablo ya incorporado al español genérico, pues aparece en el DLE. Se refiere a atribuirle algo desagradable a alguien. Su origen es dudoso. El DA dice que en Ecuador se usa para recomendar a alguien en un trabajo (lo contrario a la usanza general). En el Diccionario etimológico (DE) dice que podría ser variante del latín in digiere que originó inducir, encaminar algo, ya con mucha vinculación a como lo entendemos.

De ‘guateque’ dice el diccionario oficial que es una voz caribeña usada en México para referirse a una fiesta casera entre jóvenes donde se come, bebe y baila. El DA dice que también se usa en Cuba y Ecuador, pero le da el giro de fiesta campesina. El DM de Guido de Silva no lo incluye y el del Colegio de México coincide con el DLE. El DE dice que procede de la lengua mukuchi (ahora extinta) que se hablaba entre Yucatán y Venezuela. Este vocablo influyó en España y se aplicó a fiestas clandestinas nocturnas en la época de la represión franquista, según la última fuente.

‘Itacate’ es un nahuatlismo, de ‘itacatl’ (empacado, atado) y se refiere a una provisión de comida para consumir con posterioridad. En la definición coinciden el DLE, el DA y el DM del Colegio de México. El DM de Guido de Silva lo compara con un morral y el DE con una mochila.

Usar las voces locales es totalmente admisible. Lo importante es conocer con precisión el sentido atribuido para darnos a entender en nuestra región y tener consciencia que su uso fuera de esa zona será de poco provecho.

sorianovalencia@hotmail.com

 

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