Se prenden focos rojos en el campo y de la 4T… ni sus luces

OPINIÓN

* El agua es uno de los retos actuales y futuros de la producción agrícola

* La falta de políticas públicas que impulsen la productividad genera incertidumbre

FACETAS DE MÉXICO

Jorge Martínez Cedillo

Los focos de alerta roja se están prendiendo en el sector rural del norte, centro y sur del país y la administración de la 4T se aparta cada vez más de la realidad y se empeña en anteponer medidas prohibicionistas basadas en el miedo, prejuicios e ideologías obsoletas, lo que atentan contra la alimentación de los habitantes del campo y las ciudades de todo México.

La falta de diseño de políticas públicas que impulsen la productividad, está generando una mayor incertidumbre en este sector, como lo han mencionado infinidad de organizaciones de productores.

Ahora no se ha vislumbrado ninguna acción que combata fenómenos naturales como el de la sequía y la falta de apoyos a la productividad.

Es un momento trágico en la historia del campo, debido a las altas expectativas que los agricultores tenían de este gobierno y que han observado la falta de resultados positivos en varios rubros, como el decremento en la producción de maíz blanco, la cual, según expectativas del propio gobierno federal, se redujo en más de un millón de toneladas de 2021 a 2022, lo que  estableció en el documento “Expectativas Agroalimentarias. Diciembre 2022, publicado por el Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera (SIAP).

Existen factores que amenazan ciclo por ciclo y año por año a la producción tanto agrícola como pecuaria y agroindustrial. Son ingredientes multidimensionales que se concatenan y están dando como resultado una mayor, pobreza y marginación en el campo, así como una menor producción y mayor merma en lo producido.

Algunos elementos se han intensificado con el cambio climático, como la sequía, que afecta a todo el sistema agroalimentario, así como el aumento de plagas y malezas en los campos, y el incremento en enfermedades del ganado.

Según el Monitor de Sequía de México, dependiente de Conagua “las áreas con sequía de moderada a extrema persistieron en la región Pacífico Sur y centro del país, estas mismas categorías, se incrementaron en el norte, noreste y occidente. Al 15 de marzo de 2023 el área con sequía de moderada a extrema (D1 a D3) fue de 51.08% a nivel nacional, ligeramente mayor (0.92%) que lo registrado al 28 de febrero del mismo año ” (2).

Cabe señalar que la, ahora poca utilizada, Comisión Nacional de Zonas Áridas (CONAZA) dependiente de la Secretaría de Desarrollo Rural, tiene registro que  “alrededor del 60 por ciento del país corresponde a zonas áridas (aquellas que presentan precipitación anual de 200 milímetros) y semiáridas (con precipitación anual entre los 200 y 400 milímetros)”, el 26 por ciento de territorio está en proceso de desertificación y el 58 por ciento de la población reside en zonas áridas.

El agua es uno de los retos actuales y futuros de la producción agrícola, se tiene que utilizar la tecnología para prevenir, primero, la carestía de los alimentos, evitar la carencia de alimentos por falta de producción y luchar por alcanzar la seguridad alimentaria en beneficio de todos los mexicanos.

Sin embargo la Administración Federal ha optado, hasta el momento,  por olvidar las demandas de los productores rurales de todas las esferas: ejidatarios, comuneros, pequeños y medianos  productores, así como de los grandes agricultores de todas las regiones del territorio nacional, al anteponer una cerrazón ideológica obsoleta al desarrollo productivo del país, aseveró.

Ahora se tienen nuevas amenazas a causa de la “quimiofobia en el campo”, es decir el miedo sin fundamentos científicos a la utilización de agroquímicos y desarrollo tecnológico en el sector rural.

De esta forma los fenómenos climáticos, cada vez más extremos, se unen, desafortunadamente, a la incertidumbre que está promoviendo la 4T, desde los poderes Ejecutivo y Legislativo.

Un ejemplo, se restringe por una parte, el uso de maíz transgénico para la alimentación humana, pero se permite para alimentar al ganado que se convertirá en alimento para los mexicanos.

Además, se emitió un decreto, que de no revocarse, prohibirá en menos de un año, el uso del herbicida glifosato, el más utilizado por los agricultores pequeños, medianos y grandes, sin que hasta el momento haya una opción viable para sustituirlo.

Por otra parte, ya se tiene en el Poder Legislativo planea prohibir los “Plaguicidas Altamente Peligrosos”, sin analizar cada uno de los casos, los fundamentos científicos, ni las pérdidas en la economía de las familias que viven del campo y que serán quienes paguen con mayor pobreza y marginación las ocurrencias provenientes de la ideología obsoleta que tienen los radicales de la 4T.

Con este tipo de prohibiciones los pequeños y medianos productores serán los más afectados, es decir que el bienestar de millones de personas que trabajan y viven del campo está bajo amenaza.

En México, nueve de cada diez productores son de pequeña y mediana escala y son quienes generan la mitad de la producción nacional, son ellos quienes contratan más del 60 por ciento del empleo pagado y mantienen la diversidad genética y alimentaria del país.

Lo que se espera en el campo es mayor pobreza y marginación, índices dados a conocer por el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social  (Coneval) destaca que en el 2020, el 56.8 por ciento (más de la mitad) de los habitantes del sector rural, estaban en pobreza, y que la pobreza extrema se incrementó en 0.4 por ciento.

A nivel nacional, entre 2018 y 2020, el porcentaje de la población en situación de pobreza a nivel nacional aumentó de 41.9% a 43.9%, lo que representa un aumento de 2.0 puntos porcentuales durante este periodo, lo que significa un incremento de la población en situación de pobreza de 51.9 a 55.7 millones, es decir, un aumento de 3.8 millones de personas más en pobreza.

No podemos seguir condenando al campo a pagar las malas políticas provenientes de ningún gobierno, no se debe creer en fórmulas ideológicas que sólo atizan el fuego de la confrontación irracional, se debe abrir la puerta a la ciencia, la tecnología, la educación y preparación de los campesinos, para que sean ellos quienes labren su futuro y con ello el futuro de todos los mexicanos.

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