Ruffo y su red: atrapados sin salida
José Luis Camacho Acevedo
La prisión oficiosa para Ernesto Ruffo era crónica de una sentencia anunciada.
El PAN no tiene ni modo ni manera de defenderlo.
Dice Karla Pulido que “En el centro de la investigación aparece Ingemar, empresa de la que Ruffo es accionista. Las autoridades investigan una operación que habría involucrado 800 millones de litros de combustible y un posible daño fiscal estimado en 5 mil 400 millones de pesos.
Ruffo niega responsabilidad y asegura que la empresa realizaba solamente trámites aduanales.
Pero políticamente hay una pregunta que no puede esperar.
¿Una operación de semejante tamaño pudo funcionar solamente con empresarios?
Porque cientos de millones de litros no cruzan fronteras, puertos y aduanas sin dejar rastros.
Si la fiscalía decidió jalar ese hilo, ahora debe jalarlo por completo”.
Esa aseveración de la periodista Pulido conlleva un señalamiento a las autoridades de la 4T que, al parecer, efectivamente realizaron una elección del Poder Judicial para aplicar una justicia “selectiva”.
Los panistas están en el tobogán de la incredulidad popular.
Sus posibilidades de defender a Ruffo son tan ineficaces como vergonzantes.
Ahora Ruffo solamente tiene a su favor el hecho de que se destapen nombres en la red de huachicol que involucren a integrantes de Morena.
Como es el caso de un personaje muy cercano a Rutilio Escandón, ex gobernador de Chiapas y ahora cónsul de México en Miami.
Y en ese supuesto se reabrirán expedientes que involucran a Mario Delgado y Américo Villarreal.
Debido a esa grotesca película de traficantes de combustibles, que llegaban a dejar ferrotanques abandonados en parajes coahuilenses como si nadie los fuera encontrar en ese desierto, los Estados Unidos presionan cada vez más fuerte a México para incremente el combate al crimen organizado.
Porque lo más probable es que las ganancias de ese tráfico sean convertidas en operaciones de lavado de dinero que lo mismo hagan ricos a narcos, y como dijo Terry Cole, jefe de la DEA, así sean “funcionarios corruptos”.
Y las presiones de Estados Unidos se volvieron a dejar sentir con el anuncio de que se impondrán aranceles de un 10% a muchos países, entre ellos México y sus productos que están fuera del T-MEC.
Aviso: Esta columna dejará de publicarse la próxima semana para reaparecer el primer lunes de agosto.
