Antisemitismo de cartón

Manifestación

Columna Diario de Campo

Luis Miguel Rionda (*)

El 11 de septiembre pasado se perpetró una protesta inverosímil en la avenida Masarik de la Ciudad de México, en pleno barrio fifí de Polanco. Una pequeña multitud de manifestantes se expresaron a gritos en contra de la comunidad judía de nuestro país. En pleno Rosh Hashaná ¾año nuevo judío¾ y frente a una sinagoga, gritaron consignas en favor del pueblo palestino y en contra de Israel, a cuyo gobierno se acusa de genocida. Llamaron a boicotear los negocios propiedad de judíos mexicanos (!) e incluso a expulsarlos del país.

Independientemente de la opinión que cada uno de nosotros pueda albergar sobre el conflicto que se ha desatado en la franja de Gaza, luego de la cruenta masacre del 7 de octubre de 2023 contra ciudadanos israelíes y de otras nacionalidades, perpetrada por Hamás y otros grupos armados palestinos ¾nada inocentes¾, es deplorable que en México todavía existan resabios de racismo y antisemitismo, dos formas de discriminación inaceptables en un país tan heterogéneo como el nuestro.

La Ley Federal para Prevenir y Eliminar la Discriminación define a ésta como: “toda distinción, exclusión, restricción o preferencia que, por acción u omisión, con intención o sin ella, no sea objetiva, racional ni proporcional y tenga por objeto o resultado obstaculizar, restringir, impedir, menoscabar o anular el reconocimiento, goce o ejercicio de los derechos humanos y libertades […] También se entenderá como discriminación la homofobia, misoginia, cualquier manifestación de xenofobia, segregación racial, antisemitismo, así como la discriminación racial y otras formas conexas de intolerancia.” (Artículo 1, III).

Me parece claro que los manifestantes violaron esta ley flagrantemente. Denunciaron a otros mexicanos con base en su religión ¾”judíos”¾ y quisieron vincular a esta comunidad, que tiene siglos viviendo en México, con el Estado de Israel y su política punitiva. Pero insisto: estemos o no de acuerdo con los elementos del conflicto, no es aceptable proyectar artificiosamente la responsabilidad de las acciones de un Estado extranjero sobre una colectividad mexicana que sólo comparte con aquél religión y tradiciones.

El antisemitismo en México es antiguo. Desde el virreinato se daban las persecuciones religiosas contra conversos y judaizantes. El fenómeno ha sido estudiado por historiadores como Pablo Yenkelevich, quien afirma que el término “judío” podía aplicarse a cualquiera que fuera extranjero, rico o comerciante, aunque la población judía fuera minúscula; un “antijudaísmo sin judíos”, donde se usa el término “judío” como un monigote de paja, sobre el que se ceban los prejuicios religiosos y sociales de nuestro pueblo.

Me pareció que los manifestantes de Masarik parecían haber sido reclutados, pues tenían aspecto de gente en precariedad. Creo evidente que no tenían idea de lo que gritaban o portaban en sus pancartas. Hasta la bandera de Palestina la traían al revés. Es triste que lidercillos oportunistas sigan manipulando a personas necesitadas para quedar bien con algún poderoso, ese sí antisemita.

(*) Antropólogo social. Profesor de la Universidad de Guanajuato, Campus León. luis@rionda.net – @riondal – FB.com/riondal – ugto.academia.edu/LuisMiguelRionda

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