Reflexionar la Navidad

Luces navideñas

Observatorio Ciudadano

Alfredo Sainez

Los usos, costumbres, tradiciones y modismos forjan el carácter de los pueblos; el pueblo de México no es la excepción, así lo confirma la llamada “Navidad” que forma parte de la tradición y esculpido en mayor o menor medida el carácter del pueblo mexicano, cuyo origen se remonta a la evangelización española −con la espada y la cruz hacia los “pueblos originarios”−, que se desarrolla con la mezcla de las tradiciones indígenas y católicas, híbrido que actualmente se manifiesta de manera cultural y comercial, particularmente, con la “enajenación del consumo” año con año, que a decir de la filosofa de la Escuela de Budapest, Ágnes Heller, constituye un aspecto central de la sociedad capitalista moderna, en donde el consumo se convierte en un fin en sí mismo en lugar de un medio para la realización humana.

Mas allá de esta alienación, sincretismo cultural, flores de nochebuena, posadas, pastorelas, árbol y cena de navidad, y la perversión de los medios con los fines como consecuencia de la “enajenación del consumo”, esta época navideña que, se extiende del 12 de diciembre (Virgen de Guadalupe) al 6 de enero (Reyes Magos) y culmina el 2 de febrero (Candelaria) de 2026, debe invitarnos a propios y extraños a tomar como ejemplo y referencia al “Primer Revolucionario” de nuestra Era, Jesús Cristo, que rompe con el paradigma de la simbiosis Estado-Iglesia y establece de manera clara su separación, al decir, Dad al César, lo que es del César y a Dios lo que es de Dios, según los Evangelios (Mateo 22:21, Marcos 12:17). Pero, sobre todo, por su solidaridad con el prójimo y coherencia entre su pensamiento, palabra y acción, congruencia característica y propia de la persona política −que buena falta hace en nuestros gobiernos− y no “demagoga”, que piensa la vida de una forma y la vive de otra.

Por lo pronto, la Navidad en México seguirá siendo una mezcla de lo religioso y lo secular; continuarán los regalos, cenas, posadas, pastorelas y nacimientos. Empero, principalmente, un espacio de convivencia, identidad y resiliencia cultural, capaz de integrar modernidad sin perder raíces.

La naturaleza humana, así como la naturaleza del resto de las especies animales, está programada para proteger a los cercanos −a la familia− y no a los lejanos −a los otros−, como lo plantea la filósofa española, Adela Cortina, en su obra, Neuroética y Neuropolítica, empeñada en descubrir las bases cerebrales de la conducta humana en lo moral y en lo político. Circunstancia oportuna para reflexionar y cultivar en estos tiempos de regocijo la solidaridad con los más pobres y necesitados. Este es el reto.

Ustedes tienen la palabra… ¡Feliz Navidad!

Alfredo Sainez

Politólogo egresado de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), maestro y doctor en Pedagogía con mención honorífica. Cuenta con un Postdoctorado en Inteligencia Artificial para la Administración Pública en el Instituto Nacional de Administración Pública (INAP-México) y estudios de posgrado: Máster en Los Retos del Constitucionalismo en el Siglo XXI por la Universidad de Barcelona; Asesor Experto en Conocimiento, Ciencia y Ciudadanía en la Sociedad de la Información por el Instituto de Formación Continua de la Universidad de Barcelona; Especialidad en Derecho Parlamentario y Técnica legislativa por la Benemérita Universidad de Oaxaca (BUO); Maestría en Derecho Parlamentario por la BUO; Maestría en Administración Pública (INAP-México); y Maestría en Innovación y Gestión Pedagógica por el Colegio de Estudios de Posgrado del Bajío (CEPOB). Correo electrónico: alfredosainez@gmail.com

 

 

 

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