La depresión también es una enfermedad laboral; afectan malos ambientes y bajos salarios

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* En México, entre 45 y 50 por ciento de las personas económicamente activas tienen alguna afectación mental: Erika Villavicencio, de la Facultad de Psicología

Leonardo Frías Cienfuegos

CDMX 20 de enero de 2024.- El bajo índice de salarios, las largas jornadas de trabajo, la carga de actividades, la carencia de objetivos, así como el mal estilo de liderazgo que enfrentan con superiores jerárquicos, y la posible violencia cada vez más común, llevan a los trabajadores a un riesgo psicosocial que desencadena en una enfermedad mental como la depresión.

Así lo expuso Erika Rosalía Villavicencio Ayub, académica de la Facultad de Psicología, quien detalló que previo a la pandemia se estimaba que, en el país, una de cada cuatro personas activas laboralmente tenía un trastorno mental.

“No sólo hablamos de depresión, sino se incluyen ansiedad y estrés. Cuando llega la pandemia con las afectaciones al individuo, hoy por hoy la cifra ronda a dos de cada cuatro personas que laboran; esto quiere decir que prácticamente entre 45 y 50 % de nuestros trabajadores tiene una afectación”, destacó.

El espacio de trabajo, el entorno laboral, es un reflejo de lo que se vive en la sociedad, por lo que cada vez son más comunes estas condiciones para millones de trabajadores, agregó.

A propósito del Día Mundial de Lucha contra la Depresión que se conmemoró el 13 de enero, la especialista en trastornos ocupacionales, factores psicosociales y bienestar laboral subrayó: “Es un dato alarmante, esto coincide con tantos diagnósticos que hacemos de factores de riesgo en diferentes empresas del país, en donde de manera constante hay personas que tienen síntomas de depresión, ansiedad, estrés postraumático, y la lista continúa. El problema está en que sólo uno de cada seis trabajadores con trastorno es el que se acerca a pedir un tratamiento; el resto, que es la mayoría, puede pasar mucho tiempo en el que empieza a normalizar sus síntomas”.

La depresión, mencionó Villavicencio Ayub, es una de las causas por la cual se atribuye el alto índice de ausentismo que padecen las empresas.

“Hay un estigma de la afectación mental, por la carencia o mala atención médica, pero también por el qué van a decir: qué pasaría si yo me siento mal, y acudo a una revisión, qué van a decir mis colegas, mi jefe, ¿será un pretexto más para no promoverme?, ¿para darme una mala evaluación de desempeño?”, indicó.

Salud ocupacional

La también doctora en salud ocupacional comentó que ha atendido en terapia a varios trabajadores a quienes se les ha salido de control dicha situación, lo que incluso ha ocasionado separaciones de sus parejas, y hasta la pérdida de empleo, entre otras consecuencias, “porque pareciera que el ambiente del tema laboral no es tan relevante”.

Las organizaciones “están obligadas a atender de manera preventiva, eso lo establece la NOM-035, norma oficial mexicana que tiene como objetivo establecer los elementos para identificar, analizar y prevenir los factores de riesgo psicosocial, así como para promover un entorno organizacional favorable en los centros de trabajo; pero son pocas las que han aprovechado esta oportunidad para hacer cambios en su cultura y manera de gestionar a la gente”, dijo.

Cuando las empresas, continuó, implementan nuevas reglas se incrementa la productividad. Es un “ganar, ganar”, porque se tiene una plantilla que da resultados, con un compromiso muy alto, que hace carrera en las organizaciones, logra resultados, a diferencia de organizaciones donde no quieren ocuparse del tema, y buscan tapar el sol con un dedo, ahí hay bajos resultados, y mal ambiente laboral.

El 13 de enero se conmemoró el Día Mundial de Lucha contra la Depresión con el objetivo de sensibilizar y concientizar sobre esta patología vinculada a la salud mental.

“Es una enfermedad y puede darse con diferentes síntomas, cada uno puede vivirla o afrontarla de manera distinta, lo que hace aún más complejo explicarla y detectarla, pero hay diagnósticos que sí nos llevan a entenderla: perder el interés en las diferentes actividades que provocaban algún goce, poco apetito, no poder conciliar el sueño, cansancio y ausencia social”, consideró Erika Villavicencio.

Informa la especialista universitaria que cinco por ciento de la población mundial padece depresión. “Hablamos de 400 millones de personas, según la Organización Mundial de la Salud”.

 

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