En México cada año se realizan siete mil trasplantes; 85% en el sector público

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CDMX 27 de febrero de 2024.- Cada vez más personas de todas las edades necesitan un trasplante de órgano o tejido para mejorar su calidad de vida, o incluso para seguir viviendo; “para muchos es la única esperanza, por lo que es indispensable mantener el impulso a la cultura de la donación”, afirmó el director general del Centro Nacional de Trasplantes (Cenatra) de la Secretaría de Salud, José Salvador Aburto Morales.

En entrevista por el Día Mundial del Trasplante de Órganos y Tejidos, que se conmemora el 27 de febrero, Aburto Morales explicó que hay órganos vitales como el corazón, el pulmón, el hígado y los riñones que, cuando fallan debido a enfermedad, la vida del paciente se encuentra en grave peligro, y en muchos casos el trasplante es la única alternativa viable.

El médico, egresado de la Universidad Veracruzana, también dijo que la existencia de trasplantes de tejidos, pueden ser simples, como los de córneas y piel, o complejos, como los de cara y extremidades pero todos ofrecen una esperanza de recuperación y mejor calidad de vida a personas que han sufrido lesiones severas.

Se estima que más de 200 mil personas en México reciben terapia sustitutiva y pueden ser candidatas a trasplante de riñón. Esta cifra revela la magnitud del problema de salud pública que representa la enfermedad renal crónica, la cual exige costosos tratamientos como hemodiálisis y diálisis peritoneal. De ahí la importancia de fortalecer la cultura de la donación de órganos.

El de riñón es el más común de todos los trasplantes de órganos, especialmente de donante vivo. Esto se debe a que el riñón es un órgano par, por lo que, cuando queda uno, se adapta y compensa la función del otro.

La mayor demanda de trasplantes de riñón se concentra entre los 15 y los 45 años, un segmento de la población en plena etapa productiva que enfrenta disminución considerable de su esperanza de vida si no recibe un órgano.

El hígado también puede ser donado en vida, generalmente de un padre o madre a su hijo o hija. El procedimiento consiste en la extracción de un segmento del hígado del donante, que luego se trasplanta al receptor. Tanto el hígado del donante como el del receptor se recuperarán, permitiendo una función hepática adecuada en ambos.

El especialista señaló que las enfermedades que causan falla de órganos es un problema cada vez más común y, en muchos casos, la única solución es el trasplante. Para esto “necesitamos el componente principal: los órganos”.

Respecto a los criterios que guían las políticas en materia de donación, aclaró que toda persona puede necesitar un órgano o tejido, incluso desde el nacimiento debido a problemas congénitos, para los cuales se requiere un trasplante de córnea, riñón, corazón o pulmón.

En cuanto a los donantes después del fallecimiento, la edad no es un impedimento, ya que puede ser entre los dos y 80 años. Existe la idea errónea de que los órganos de las personas mayores no son funcionales, sin embargo, esto no es así. La mayoría son aptos para trasplante, siempre que cumplan los protocolos.

Las personas que donan en vida deben tener 18 años o más, estar sanas físicamente y la donación no debe poner en peligro su vida ni su función, conforme establece la ley.

 

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