En la ONU Trump sigue considerando a México epicentro de carteles

Trump y Rubio

José Luis Camacho Acevedo

En los días previos a la celebración de la Asamblea General de ONU, que ayer se inauguró en Nueva York, Washington era el centro de los análisis que delegados de los 193 países que la integran sobre la actitud que el presidente Donald Trump tiene sobre los temas de los efectos del tráfico de drogas que afecta a su país y el de qué hacer con países dirigidos por dictaduras como Cuba.

Una actitud que por lo menos se mantenga en las últimas 24 horas dado el impredecible carácter del mandatario.

Ayer, en la sesión inaugural, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, utilizó su intervención en la Asamblea General de la ONU para declarar que México es el epicentro de la violencia de los cárteles, equiparando a estas organizaciones criminales con el grupo terrorista ISIS y exigiendo a la administración de Claudia Sheinbaum recuperar el control del territorio nacional. Las nuevas declaraciones de Trump, marcan un nuevo episodio de presión diplomática y política sobre el gobierno mexicano en materia de seguridad y combate al narcotráfico.

El reclamo de Trump a la presidenta de México en medio de la cumbre de la ONU, fue analizado como un punto de inflexión por las siguientes razones:

1.- Trump da un fuerte golpe de timón en materia de ese combate al desinar a Marco Rubio, asesor en Seguridad Nacional, convirtiéndose en el funcionario más poderoso del gabinete en la medida en que tiene bajo su mando tanto la secretaría de Estado como la asesoría en Seguridad.

2- Para ello contará con la información de Jay Clayton, director de la agencia nacional de Inteligencia, encargado de informar al presidente sobre los trabajos que realizan las 18 agencias que están en constante supervisión de las actividades criminales en el mundo, tales como el FBI, la CIA, la DEA, el FinCen, la Ofac, al parecer dejó filtrar un documento que envió a Trump, con los 22 nombres de los políticos mexicanos que han sido señalados como quienes han protegido y apoyado las operaciones de las organizaciones criminales más poderosas que operan en México.

Sus Funciones Principales son:

Supervisión y coordinación: Dirige las 18 agencias de inteligencia de Estados Unidos para asegurar que trabajen de forma unida.

Asesoramiento al presidente: Proporciona información de inteligencia oportuna, independiente y confiable al presidente de EE. UU. y al Consejo de Seguridad Nacional.

Gestión estratégica: Encabeza la Oficina del Director de Inteligencia Nacional (Office of the Director of National Intelligence).

Vigilancia y leyes: Impulsa y reactiva debates legislativos clave, como la renovación de la Sección 702 de la Ley de Vigilancia de Inteligencia Extranjera

2.- Ayer Donald Trump anunció que en Cuba existe una dictadura antidemocrática y que ese régimen tiene sus días contados.

La amenaza de Trump sobre el futuro de Cuba, misma que propició que la delegación cubana abandonara la Asamblea, trae, según informes de las oficinas encargadas de vigilar a las naciones que representan peligros bélicos o comerciales, un elemento que involucra a México: la muy publicitada amistad del ex presidente Andrés Manuel López Obrador con el régimen de la Isla.

Esos dos análisis, sobre todo el segundo, el de la amistad de AMLO con el régimen de Cuba, son los que marcan el punto de inflexión de la estrategia de Estados Unidos contra el fenómeno del tráfico de drogas que afecta su país.

México debe “recuperar” el control sobre la gobernanza en varias regiones del país que hasta la fecha están abiertamente bajo el dominio de los más reconocidos carteles.

Y la inflexión de las demandas de Estados Unidos acerca de la eficacia del combate de las agencias de seguridad mexicana contra las organizaciones criminales, se observa en el hecho de que ahora las demandas van sobre la captura y extradición de los llamados narco-políticos.

Considerar a los carteles de México como organizaciones tan peligrosas como Isis, es la consecuencia de la resistencia de nuestro país de “proteger” a los narco-políticos ya investigados muy a fondo por las agencias de Estados Unidos.

En la opinión pública mexicana la idea de que son narco-protectores mandatarios como Rubén Rocha Moya, Alfredo Ramírez Bedolla, Alfonso Durazo, es algo que será muy difícil de cambiar. Y los mencionados, por supuesto, que no son todos los que integran la lista de Clayton.

Y de esa extraña “protección oficial” de la que gozan los mencionados mandatarios estatales, se engancha Donald Trump para llamarnos en el más importante foro de naciones, epicentro de la violencia de los carteles.

La pregunta obligada es inquietante:

¿Qué hará México ante la creciente presión de Donald Trump?

 

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