El huevo y la gallina en la sintaxis
¿Es nuestra forma de hablar lo que moldea la realidad o la realidad moldea nuestra forma de hablar?
El Diccionario de la lengua española define a la sintaxis como: «Parte de la gramática que estudia el modo en que se combinan las palabras y los grupos que estas forman para expresar significados…». Es decir, se trata de cómo hemos enunciado algo, el orden en que presentamos las palabras, para dar un significado.
Por ejemplo, si decimos «Fue entregado el citatorio en tiempo y forma por el funcionario» tiene un sentido distinto a si enunciamos «En tiempo y forma, el funcionario entregó el citatorio». En el primer enunciado, destacamos el citatorio al iniciar con ello la oración. En tanto, en la segunda lo que destaca es el momento y manera.
Cada oración respondería a condiciones diferentes, aunque similares. La primera se formula porque hay ansiedad por la entrega del documento; en la segunda la ansiedad radica en la hora y la condición.
Hay otras formas de organizar el enunciado (destacar al funcionario o empezar por el citatorio). Sin embargo, cada una respondería a lo que fuere prioritario. Esa es la ventaja de dominar la sintaxis. Entonces, la forma de organizar la oración daría satisfacción a una necesidad de la realidad. Sin embargo, se mantiene la pregunta original: ¿nuestra forma de hablar moldea la realidad o la realidad moldea nuestra forma de hablar?
A partir del ejemplo, parecería que la realidad es la que moldea el lenguaje. Sin embargo, una necesidad similar podría suceder en países de habla inglesa (de hecho, sucede) y ese idioma no tiene las variedades sintácticas del español. ¿Por qué, entonces, esa realidad no ha generado la evolución del idioma para tener una variedad expresiva como en el español?
Considere lo siguiente, independiente si hay interés por la hora de notificación, por la forma, por la notificación misma o el trabajo del funcionario en cuestión; cada caso encontraría satisfacción en el enunciado elemental: El funcionario entregó la notificación en tiempo y forma. Sujeto y predicado, que es la fórmula básica y que aparece en cualquier idioma. Solo a los idiomas más evolucionados interesan las modalidades de matiz.
Lingüísticamente, el español es una lengua mucho más evolucionada que el inglés. El español procede del latín. En la antigüedad, Roma estaba mucho más evolucionada que las zonas de donde se origina el inglés. Además, el español se enriqueció mucho con el árabe.
Sin embargo, en la modernidad eso jugó un papel en contra de los países de habla hispana, junto con otros factores: el inglés se caracterizó por la practicidad. En un mundo agobiado por la rapidez, inmediatez y la vertiginosa operatividad; el inglés fue ideal para responder a las condiciones. La Revolución Industrial encontró un buen caldo de desarrollo. En tanto, los lenguajes complejos (como el alemán) dieron pauta a los filósofos.
La historia cambia, nunca se detiene. Hoy, ya asentadas las condiciones económicas de vida, los idiomas y su aplicación en la realidad de nuevo probarán su valía.
