DE LA LENGUA DE MUCHOS DE LOS POLITICOS ACTUALES

OPINIÓN

JOSE CARLOS GUERRA AGUILERA

“La lengua no tiene hueso,

pero corta lo más grueso”.

1.- Me refiero por supuesto a lengua de los políticos de la última generación. Esos que cambian de parecer, esos que usan la lengua para maldecir, esos que se enroscan en su lengua y no se ahogan.

2.- Me refiero primero al Ejecutivo Federal. En verdad no creo que sus asesores no le adviertan los peligros de las acciones de “su” sumiso Poder Legislativo, cuando violan la Constitución. Seria gravísimo que él no supiera que la violación de la Constitución, acarrea nulidades, implica la protección de la justicia federal mediante el amparo. Si es licenciado en ciencias políticas debe saber eso: de política y de constitucionalidad. Si el Ejecutivo Federal no supiera la tarea de la Corte Nacional, sería gravísimo.

3.- Las injurias, el lenguaje florido, las burlas son parte de una estrategia: provocar al costo que sea el odio, buscar que el pueblo se sienta defendido; crear una conciencia de que él defiende al pueblo y los malos son otros. Vamos, supongo que su lenguaje es para crear una agenda nacional de noticias, para seguir en su popularidad y para que los oídos que le creen, escuchen la música que les gusta.

4.- Me refiero ahora al cambio de votación en la Corte Mexicana. De pronto el señor Zaldívar Lelo, vota con los perversos, con los conservadores, con los están podridos y que son alcahuetes. El señor que fue presidente de la Corte, que fue elogiado por ser honesto por Andrés Manuel, ahora vota diferente y que bueno y por fin.

5.- Me refiero al señor Ricardo del Senado, que dice ser Profesor de Derecho Constitucional y que al parecer tienen maestría en esa disciplina, el señor que un día refiere aplaudiendo al poder revisor de la Corte y al otro día que habla de juicio político en contra de los ministros, no parece tener lengua de alguien congruente, coherente, ni ser maestro de Derecho Constitucional. Pobres alumnos con esa lengua cambiante, advenediza, todo para congraciarse con Andrés Manuel y demostrar que no hay peor error que vivir afuera el presupuesto y muy lejos de su amigo.

 

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