Cuando “El Chito” Villagrán quiso capturar al obispo de Guadalajara

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Sergio Hernández N.

Villagrán, Gto., 10 de octubre de 2026.- Las andanzas independentistas de Julián Villagrán y su hijo “Chito” fueron un dolor de cabeza para los realistas, pues en varios enfrentamientos lograron hacerles daño, antes de sus capturas y fusilamientos.

En el caso de Francisco “Chito” Villagrán, realizó varios combates entre 1811 y 1813 en las zonas de hoy Querétaro y el estado de Hidalgo, sin nada qué ver con El Guaje.

Sus batallas fueron los frentes de San Juan del Río, en donde por ejemplo en marzo de 1811, cortó el Camino Real a México. Luego en Tula, en 1812, hizo enfrentamientos contra las escoltas de varios convoyes que pasaban entre Querétaro-México.

En Huichapan, en donde tenía su principal concentración, junto con Ignacio López Rayón, el 16 de septiembre se dio el primer grito en El Chapitel, aunque eso será motivo de otra crónica.

El Chito Villagrán.

En octubre de 1812, en Ixmiquilpan, ataca varios convoyes realistas. Pero en Zimapán, la estrella de la suerte se le apagó, pues en abril de 1813 lo capturan para ser fusilado en Huichapan el 14 de mayo de 1813, y sin opción de ninguna negociación con su padre.

El Chito quiso capturar al Obispo de Guadalajara, Juan Cruz Ruiz de Cabañas y Crespo cuando iba en camino de regreso a su diócesis procedente de México, fue en noviembre de 1811 en Calpulalpan, pero no lo hizo.

El Chito, al igual que muchas personas, sabía que era uno de los obispos realistas más ricos de la Nueva España. Fue el que fundó posteriormente el Hospicio Cabañas que está en Guadalajara.

La captura representaba para El Chito tres cosas: Sería un “rehén de oro”, pues un obispo valía muchísimo dinero de rescate y armas en intercambio.

Sería un gran golpe político. Es que Cabañas fue el que excomulgó a Hidalgo y a todos los insurgentes y tenerlo preso, era como romperle la cara a la iglesia realista.

Además, como botín era súper valioso, pues en ese entonces los obispos viajaban con una caravana con plata, mulas y escolta, por eso el objetivo era emboscarlo, no lo logró, aunque poco faltó.

Sin embargo, en otra crónica se darán los detalles del por qué no fue capturado, y con ello, se marcó otro episodio histórico que siguió al que le ocurrió a Hidalgo, fusilado un año antes.

“El Chito” y su padre Julián Villagrán, no reconocían a la Junta de Zitácuaro, ni a López Rayón. Eran jefes independientes de Huichapan, y de capturar un obispo, los habría hecho famosos en todo el país, más que tomar Zimapán o Ixmiquilpan.

Pero esta fama de “indomable” fue la que posteriormente le costó la vida en 1813, cuando los realistas lo atraparon y no pudieron negociar nada.

Por la lucha independentista de Julián Villagrán, se impuso su nombre a la anterior villa de El Guaje en 1930, cuando por decreto de la XXXII Legislatura del Estado de Guanajuato, se creó el ahora municipio de Villagrán en su honor.

De esta forma, cuando Hidalgo pasó en 1810, todavía era El Guaje y el nombre actual llegó 120 años después.

 

 

 

 

 

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