Predisposición al idioma

Chispitas de lenguaje

Una de las últimas hipótesis del desarrollo del cerebro —y, por tanto, la predisposición para desarrollar el idioma— es nuestra obstinación a caminar erguidos y evolucionar con esta costumbre. Sin la evolución al bipedismo, nuestro cerebro no hubiese crecido, ni nuestras habilidades comprensivas.

El cerebro tiene esa anatomía y esa predisposición al aprendizaje gracias a una serie de factores que combinan el caminar erguido, la alimentación y al cruce con otras razas humanas, como los neandertales.

Con la reducción de árboles, producto del cambio climático, en las zonas que habitaban los antecedentes de los seres humanos, obligó no solo a ceder terreno sobre los árboles a otros primates; también llevó a caminar erguido para ampliar la visión. Ver a mayor distancia, no solo fue para localizar presas, sino también estar alerta de los depredadores. Ello llevó a modificar la pelvis. Al no caminar encorvado, eso facilitó el crecimiento del cerebelo y cerebro. Al crecer más estos, obligó a las hembras a parir antes de que se completara el desarrollo completo de la cría. Si no se expulsa al bebé, el crecimiento de la cabeza hace imposible el paso por el espacio pélvico, lo que provoca la muerte de madre e hijo.

Cualquier especie, al nacer cuenta ya con condiciones mínimas de supervivencia, como la motricidad y las habilidades para comer. El ser humano, no. Por ello, como cría es la especie más dependiente. No es capaz de dirigirse al pecho para consumir leche, como sí lo hacen todo tipo de mamífero. El bebé es incapaz de ponerse de pie para dirigirse hacia el agua o alimento, lo que sucede con otros animales no mamíferos. Incluso, la cavidad craneana no está cerrada pues el cerebro aún le falta crecer.

Gracias a esa condición, el cerebro humano empieza a recibir estímulos que estando en el útero no recibiría, lo que le sucede al resto de animales. Esta condición propicia que se disparen las conexiones neuronales. Es decir, se estimula al cerebro humano mucho antes de que termine su formación y madurez. Con ello se propicia que la madurez del cerebro se alcance de una forma diametralmente distinta al resto de los animales. Entonces, el detonante del desarrollo de nuestras capacidades cognitivas fueron producto del caminar erguido, al que se sumaron otros factores que lo fortalecieron.

En el cerebro, las zonas llamadas de Broca y de Wernicke alojan las condiciones para el habla. Estas se vinculan con la motricidad de respiración, movimientos labiales y linguales. Sin embargo, gracias a que aún no se encuentran del todo maduras cuando nace un bebé, su fortalecimiento y desarrollo están muy ligados a la estimulación temprana.

A un bebé se le debe hablar, de preferencia no entrecortado, ni con desvirtuaciones de palabras. Incluso, de preferencia con sonidos que ni el propio idioma contenga, como el caso de la música y otros idiomas. En este último aspecto es suficiente con reflexionar que a los chinos les cuesta mucho trabajo la R, justo porque su idioma carece de ese sonido. Si se le habla en otros idiomas, mejor.

sorianovalencia@hotmail.com

 

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