Por primera vez exhiben pelota de hule con más de 3,600 años de antigüedad, proveniente de Veracruz
* En el Museo de la Grandeza Teotihuacana, la muestra Hule ritual. Pelotas milenarias presenta una de las piezas originales halladas en el sitio El Manatí
* Rememora el descubrimiento de 14 pelotas, recuperadas entre 1988 y 1996, las cuales formaron parte de una ofrenda y datan de entre 1700 y 1500 a.C.
CDMX 19 de junio de 2026.- Por primera vez, una pelota mesoamericana, con antigüedad de más de 3,600 años, se muestra al público en la exposición Hule ritual: pelotas milenarias, en la Zona Arqueológica de Teotihuacan, en el Estado de México.
Para la secretaria de Cultura del Gobierno de México, Claudia Curiel de Icaza, este montaje reconoce la persistencia de una memoria que da sentido y testimonio de las raíces que sostienen nuestra identidad colectiva.
“Exhibir una pelota de hule con más de 3,000 años de antigüedad, nos permite comprender la relevancia de nuestro patrimonio vivo y nos convoca a asumir, desde la acción pública, la responsabilidad de proteger, investigar y socializar nuestro legado cultural”.
La instalación, que permanecerá hasta agosto de 2026, es organizada por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), a través de la Coordinación Nacional de Conservación del Patrimonio Cultural (CNCPC), en colaboración con el Centro INAH Veracruz, con el fin de rememorar el hallazgo de 14 pelotas, recuperadas entre 1988 y 1996, en el sitio arqueológico de El Manatí, las cuales formaron parte de una ofrenda y datan de entre 1700 y 1500 a.C.
“En el marco del Mundial Social, es pertinente llegar a un público más amplio y hablar de estas piezas, ofreciendo su contexto sin establecer comparaciones con el balompié moderno, pero sí abordar la relación que tuvieron estos objetos con el juego de pelota en Mesoamérica”, dijo la titular de la CNCPC, Thalía Velasco Castelán.
Hule ritual. Pelotas milenarias exhibe una pelota original y dos réplicas: una, hecha a partir del registro y levantamiento 3D realizado por los arquitectos adscritos a la CNCPC, Gilberto García y Celedonio Rodríguez; y otra, por el artesano Enrique López, bajo un proceso tecnológico que, se infiere, pudo usarse en Mesoamérica. Como recurso museográfico, se incluye una pelota táctil para que el público la manipule, detalló la curadora de la exposición, Laura Irene González Gómez.
Instalada en el Museo de la Grandeza Teotihuacana y dividida en tres núcleos (espacio natural, cultural y conservación de las pelotas), la muestra destaca la relevancia del hallazgo arqueológico, a través de 10 cédulas y una línea del tiempo.
La primera parte introduce al entorno natural y el paisaje ritual de El Manatí, caracterizado por sus pantanos y ríos de agua dulce.
Por lo que respecta a la segunda, aborda la tecnología ancestral y la importancia del hule en Mesoamérica, no solo para elaborar pelotas, sino como tributo, moneda de cambio y para la creación de diversos objetos.
La tercera sección muestra los procesos de conservación y reproducción de las pelotas, así como la labor de rescate realizada por la CNCPC y el Centro INAH Veracruz, la cual incluyó el registro en 3D y la reproducción artesanal.
“Queremos comunicarle a la gente el contexto en el que se encontraron las pelotas, y también explicar las condiciones que permitieron la preservación de un material orgánico por tantos años”, comentó Velasco Castelán.
Las reproducciones artesanales fueron hechas con castilla elástica, bajo la técnica de enrollado, que consiste en dejar que el hule se solidifique por evaporación, colocándolo en tiras sobre hojas de piñuela silvestre para que se sequen al aire. Después, se forma la esfera a partir de un núcleo, alrededor del cual se enrollan las bandas hasta obtener el tamaño deseado.
“Algunas pelotas arqueológicas fueron elaboradas de manera similar a dicha técnica, aunque se tiene evidencia de que otras se formaron con una previa coagulación; hay diferencias y combinaciones de distintas técnicas en una sola pieza”, manifestó por su parte la investigadora del Centro INAH Veracruz, María del Pilar Ponce Jiménez, responsable de la conservación de estos bienes patrimoniales.
Finalmente, la curadora González Gómez destacó que la exposición invita a reflexionar sobre la importancia de la cultura material para las sociedades, sin importar la temporalidad ni el contexto socioeconómico, político y cultural. “Es un momento importante para visibilizar la herencia cultural que tiene México para el mundo, así como el trabajo de las y los arqueólogos y restauradores”.
