Chispitas de lenguaje jueves

La figura gramatical que llamamos participio es una variación del verbo. Se le reconoce por sus terminaciones -ado (de amar, amado), -ido (de beber, bebido), -to (de poner, puesto), -so (de imprimir, impreso), -cho (de hacer, hecho). Llegó al español procedente de vocablos que calificaban al verbo en latín (función de adjetivo que ahora la hace el adverbio). Aquella lengua tenía tres participios: futuro (activo y reflejaba posterioridad al presente de referencia), presente (también activo que reflejaba simultaneidad) y un perfecto o pasivo (que reflejaba anterioridad). Este fue el único que llegó al español, por eso los primeros gramáticos del idioma lo llamaron participio pasado o participio pasivo. En la Gramática de 2009 se le enuncia simplemente como participio, porque no hay otros. Los participios de futuro y presente del latín se trasformaron en adjetivos y sustantivos en nuestro idioma.

El vocablo participio viene del latín participium, que es un derivado del vocablo particeps y que se traduce como partícipe o el que toma parte. ¿Y en qué participa? En matizar la acción. Esto se nota si comparamos una acción con y sin participio. Si se enuncia «¡Qué ricos chiles rellenos comí en septiembre!», el enunciado suena simplemente a información. En tanto, si se dice: «¡Qué ricos chiles rellenos he comido en septiembre!» da sensación de una acción más dinámica que a pesar de la lejanía o cercanía temporal del suceso, aún afecta al presente del hablante. Entonces, la modalidad participó en darle acción y temporalidad mayor a la acción.

También puede participar como sustantivo y adjetivo. Del primer caso, es suficiente con agregar un artículo al participio para transformarlo en sustantivo (esta última palabra sirve en gramática para referirse a personas, animales o cosas de forma genérica) cargado de acción. Por ejemplo, cuando se enuncia «El asesinado…», señala de forma inequívoca a la persona que fue objeto de una acción reprobable.

Como adjetivo, esta figura gramatical participa en matizar al sustantivo: «El varón domado es el título de un libro muy demandado». Mientras que la palabra domado matiza al sustantivo varón (lo que hace un adjetivo), demandado hace lo propio con el también sustantivo libro. Lo importante en ambos casos de adjetivación es que matizan al sustantivo.

El participio es una modalidad del verbo considerada no personal (como el gerundio). Eso se debe a que si se enuncia «comido» no sabemos cuándo, ni quién realiza la acción o si se refiere a algo que fue objeto de la acción comer.

En español tenemos participios regulares (terminaciones -ado, -ido) e irregulares (terminaciones -to, -so, -cho). Aunque ya retirado del mercado, las primeras ediciones del Libro de conjugaciones de Larousse, enunciaba que más de cien verbos contaban con doble participio (uno regular y otro irregular). Las Academias de la lengua precisan que en nuestro idioma solo tres verbos tienen doble participio: imprimir (imprimido e impreso), freír (freído y frito) y proveer (proveído y provisto). Por regiones suele usarse más alguno, pero es admisible gramaticalmente enunciar cualquiera de ambos: «he impreso o he imprimido el trabajo».

sorianovalencia@hotmail.com

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