Tecnología contra inteligencia
El nivel de inteligencia se reduce a causa de la tecnología, aseguran múltiples estudios. Dejar de leer y escribir está afectando las habilidades cognitivas y de razonamiento. En las habilidades cognitivas, la memoria juega un papel crucial y, sin embargo, también esta ha disminuido. Para ello, es suficiente con identificar que ya nadie memoriza números telefónicos.
«Hoy más del 93 % de los contenidos que se generan en el mundo están en formato digital», reporta el investigador de la UNAM Guillermo Cárdenas Guzmán. Esto significa que el proceso de escritura a mano se ha abatido drásticamente en el mundo.
La revista AdventHealt reporta que la psicomotricidad está absolutamente vinculada no solo con la expansión de las capacidades cerebrales, sino que además impide su deterioro. Es decir, que, en efecto, es imperativo escribir a mano; pero también completarlo con ejercicio. Y, acorde con observaciones de muchos estudios, las generaciones actuales –tanto jóvenes como adultas– abandonan toda actividad física para entregar su tiempo a la oferta tecnológica.
El uso de las manos en la evolución es un hecho prácticamente incuestionable. Ciento de estudios confirman cómo el dedo prensil y el uso de la mano cada vez más en actividades de elaboración de utensilios provocó conectividades que no se presentan en los parientes biológicos más cercanos. Ello llevó el cerebro a otros niveles (desde luego con la afortunada presencia de aspectos, como el ambiental y la dieta).
Escribir a mano tiene además otras ventajas sobre la escritura con dispositivos electrónicos. Obliga a familiarizarse con mayor profundidad con los significados de cada vocablo, exige la reflexión para descubrir su conectividad para expresar con precisión un concepto, lleva a una reflexión más profunda de la propia intención; establece más y variadas conexiones neuronales, lo que también facilita otros procesos mentales y la toma de decisiones. Por lo tanto, dejar de escribir a mano abona a la pérdida de inteligencia.
Por su parte, la disminución de lectores de libros físicos no es proporcional –en México y en el mundo– al aumento de lectores de libros digitales. Esto es, se están perdiendo lectores. El INEGI reporta para nuestro país que se ha pasado de 80.0 % en 2016 a 68.5 % en 2023. Entre las razones de esta disminución está la falta de tiempo, el desinterés y la preferencia por otros entretenimientos en dispositivos tecnológicos, informa el Observatorio del Tec de Monterrey.
Con la lectura, la comprensión de aspectos de forma masiva (como en la novela la Guerra y la Paz), propicia razonamientos mucho más profundos, la consideración de las partes frente al todo, la vinculación entre elementos y la posible prospección de acontecimientos.
Las implicaciones también son devastadoras: disminución de la comprensión lectora, el envejecimiento prematuro del cerebro (a los 40 años, según Infobae, 2025/junio/11), incomprensión de vinculaciones con otros aspectos, pérdida de memoria y habilidades imaginativas como la planeación o, tan solo, la previsión.
Ahora, la tecnología electrónica juega en nuestra contra. Ojalá que comercializadores puedan darle un vuelco hacia el trabajo mental, porque la tecnología llegó y no se irá.
