¿Y si sí?

Observatorio Ciudadano
Alfredo Sainez*
Luego de vencer 2-0 la Selección Mexicana de Fútbol a su homóloga de Ecuador en los 16avos de final no solo se perfila la espera de un adversario “fuerte” para los 8vos de final en el Estadio Azteca el próximo domingo, sino florece un fenómeno social global de reconocimiento como nación, que da identidad, ilusión y esperanza a una afición que convive, sea en familia o con extraños u otros −aun siendo adversarios−, que desean y visualizan al equipo mexicano conquistar su primera Copa del Mundo 2026 y cambiar su historia, la narrativa de pueblo sumiso y mediocre ante los “grandes”, el estribillo “jugaron como nunca y perdieron como siempre” o “ya merito” por mantener viva la interrogante… ¿Y si sí?
En este contexto mundialista, cabe reflexionar sobre una cuestión fundamental: ¿Qué papel juega el fútbol en el sujeto colectivo, tanto en la afición como en el equipo integrado por los once jugadores?
La Selección Mexicana de Fútbol es un símbolo que ha logrado unificar a “propios y extraños” en un país con enormes diferencias regionales, de clase, políticas e ideológicas y origen; así lo confirma la pasión, euforia e intensidad de gritar “gol” que cohesiona, da identidad y unifica a la afición, que mantiene expectativas altas a pesar de un historial de eliminaciones dolorosas, pero que mantiene el vínculo cultural y emocional de celebrar triunfos y continuar creyendo en un entorno de fragmentación.
Conquistar la primera Copa del Mundo 2026 es, sin duda, un deseo colectivo de una afición activa que transforma su entorno, fuera y dentro del Estadio, que motiva y activa a sus jugadores contra las fuerzas inerciales que se oponen a sus deseos de triunfo en una realidad social contradictoria, dinámica y cambiante en fracciones de segundo, bajo un modelo de la teoría de la praxis o materialismo dialéctico.
En suma, el fútbol constituye un espacio de desfogue y catarsis colectiva que nos hace gritar, llorar y abrazar, e incluso, a desconocidos. Circunstancia de modo que rompe el paradigma de la neuroética y neuropolítica, empeñadas en descubrir las bases cerebrales de la conducta humana en lo moral y en lo político, como lo plantea la filósofa española Adela Cortina.
Alfredo Sainez
Politólogo egresado de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), maestro y doctor en Pedagogía con mención honorífica. Cuenta con un Postdoctorado en Inteligencia Artificial para la Administración Pública en el Instituto Nacional de Administración Pública (INAP-México) y estudios de posgrado: Máster en Los Retos del Constitucionalismo en el Siglo XXI por la Universidad de Barcelona; Asesor Experto en Conocimiento, Ciencia y Ciudadanía en la Sociedad de la Información por el Instituto de Formación Continua de la Universidad de Barcelona; Especialidad en Derecho Parlamentario y Técnica legislativa por la Benemérita Universidad de Oaxaca (BUO); Maestría en Derecho Parlamentario por la BUO; Maestría en Administración Pública (INAP-México); y Maestría en Innovación y Gestión Pedagógica por el Colegio de Estudios de Posgrado del Bajío (CEPOB). Correo electrónico: alfredosainez@gmail.com
