Elecciones en Perú

Columna Diario de Campo

Luis Miguel Rionda (*)

Las recientes elecciones presidenciales de Perú y Colombia nos han aportado dos grandes enseñanzas a los mexicanos: primero, que los populismos son apoyados hasta que los electores se dan cuenta de que las promesas del igualitarismo distributivo socialista se agotan rápidamente, si no son sustentadas en estrategias económicas liberales que generen riqueza. La igualdad material no se lleva bien con la libertad de emprendimiento. Son dos aspiraciones que aparentan ser contradictorias; sin embargo, muchos países lo han logrado, paliando los desequilibrios del desarrollismo con políticas sociales subsidiarias, que permiten el incremento del capital humano y el bienestar material.

Segundo, que en las competencias electorales cerradas, como fue en los casos peruano y colombiano, el voto desde el extranjero puede dirimir el resultado final. Los dos países han generado una diáspora importante, producto evidente de la carencia interna de oportunidades para su población. Perú ha exportado aproximadamente al 10% de su población, y se calcula en 3.5 millones de personas, un 70% en edad productiva. Casi un tercio (30.4%) vive en Estados Unidos, 15.1% en España, 12.9% en Argentina, 11.6% en Chile, 10.3% en Italia, 3.6% en Japón 3,6% y 1.9% en Canadá (https://t.ly/73aC1).

Colombia también ha expulsado a un décimo de su población, que equivale a 4.7 millones de personas. Más de un tercio (34.6%) vive en Estados Unidos, 23.1% en España, 20% en Venezuela, 3.1% en Ecuador (3,1 %) y 2% en Canadá (2 %) (https://t.ly/6UI0B).

En la segunda vuelta de la elección presidencial peruana, la candidata Keiko Fujimori (Fuerza Popular) obtuvo 184,621 votos desde el extranjero, el 63.4% de los sufragios válidos. Roberto Sánchez (Juntos por el Perú) obtuvo 106,697 votos (36.6%). Con esos 77,924 votos de ventaja, Keiko pudo remontar la delantera de su adversario en el voto nacional, en el que la superaba con apenas mil quinientos votos (https://t.ly/0r0cM). Sumó un total de 9,208,624 votos (50.1%) contra los 9,164,171 de Sánchez (49.9%) (https://t.ly/ynkcp). Una distancia de 0.24%, bastante más pequeña que la que observamos en la elección presidencial de México en 2006 (0.56%).

En la segunda vuelta presidencial de Colombia, el candidato Abelardo de la Espriella (Defensores de la Patria) se llevó 390,949 (63.7%) de los votos provenientes del exterior, contra el 35.2% de su contraparte Iván Cepeda (Pacto Histórico) quien obtuvo 213,140 (34.8%), de un padrón electoral de 1.4 millones de colombianos en el exterior. La diferencia en el voto nacional fue de apenas 73,021 sufragios en favor del primero (https://t.ly/A5bVD). Al final, De la Espriella sumó un total de 12,960,166 votos, contra 12,708,312 de Cepeda, una diferencia de 251,854 totales (https://t.ly/kXiI7), con ventaja total del 0.98%.

México tiene una diáspora mucho más numerosa: 12 millones, de los que el 97.8% vive en los Estados Unidos. El INE ha credencializado a 1.5 millones, pero sólo 223 mil 970 se anotaron a la lista nominal para las elecciones presidenciales de 2024. De éstos votaron 184 mil 326, un 82.3%. ¿Se presentará algún día un escenario donde el voto desde el exterior decida el resultado final?

(*) Antropólogo social. Profesor de la Universidad de Guanajuato, Campus León. luis@rionda.net – @riondal – FB.com/riondal – ugto.academia.edu/LuisMiguelRionda

 

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