Viernes Santo: «Todo se ha cumplido»; los designios de Dios son la salvación y la paz: Papa León XIV
Johan Pacheco
Ciudad del Vaticano, 3 de abril de 2026.- El Viernes Santo contemplamos la Cruz, signo de victoria, pues no representa la muerte sino la esperanza de la redención. El grito de Cristo en la Cruz: «Todo se ha cumplido» (Jn 19, 30), no fue desesperado sino con plena esperanza en la voluntad del Padre. Hoy también reconocemos en este cumplimiento, un llamado a confiar en los designios de Dios que no son la muerte, ni la guerra, ni el pecado sino la salvación y la paz.
En la meditación de la Pasión del Señor, el evangelista narra que “después de beber el vinagre, dijo Jesús: «Todo se ha cumplido». E inclinando la cabeza, entregó su espíritu”. El grito de Jesús es también por los que sufren las persecuciones religiosas, la plaga de la guerra, y la seducción del pecado. Entrega ‘su espíritu’ como una llamada a la conversión, una respuesta personal que también sea una entrega a Dios de ‘nuestro espíritu’, a través del testimonio de la fe.
El Papa León XIV reflexionando sobre la Pascua de Jesús, resaltaba este grito de esperanza de Jesús: “En el Crucificado podemos reconocer a un Dios que no permanece distante, sino que entra hasta lo más hondo de nuestro dolor. Su grito es un acto profundo de humanidad, y también es una forma extrema de oración. En ese grito Jesús clama al Padre porque cree en Él, porque lo ama y no ha perdido la esperanza. Así nos enseña, en nuestras noches oscuras, a ofrecerle nuestros gritos de dolor al Padre. Son gritos de esperanza en la hora de la prueba, que nos ayudan a confiar y a abrir el corazón al Dios que salva”.
Fijemos nuestra mirada en el crucificado, y escuchemos con atención su grito: «Todo se ha cumplido», entregándonos con Él a la esperanza cristiana que sabe que, con la muerte, la guerra y el pecado no termina todo. También es necesaria nuestra respuesta a una pascua que reconozca al Redentor.
