Una celebración marcada por el autoritarismo

Conmemoración 108
  1. Jesús Santos González

Para quienes dudan todavía de la preocupante crisis constitucional que vive el país, la descortesía, —que bien pudiera ser llamada lisa y llanamente grosería— en la que incurrió la Presidenta Claudia Sheinbaum, al no invitar a la Presidenta de la Suprema Corte de Justicia de la Nación al acto conmemorativo del 108 aniversario de la promulgación de nuestra Constitución de 1917, celebrado el pasado 5 de febrero, demuestra que la falta de concordia y el grado de ruptura que existe actualmente entre los 3 Poderes de la Unión, cada vez es más profundo e insalvable.

Lo que hasta antes de la llegada al poder del obradorato fue siempre un acto republicano de unidad nacional marcado por la solemnidad, hoy por desgracia por esa decisión autoritaria de la Presidenta de la República, es un episodio triste y nefasto en la historia reciente del país, que revela por desgracia, que nuestra primer mandataria con tal exclusión demostró estar muy distante de la altura democrática de una verdadera estadista.

A escasos 100 días de haber celebrado su asunción al poder, tal actitud revela que la primer mujer en la historia de tomar las riendas de este país, no ha sido capaz todavía de romper el cordón umbilical con su antecesor, pues con tal descortesía, hizo suyo ese odio visceral que el originario de Macuspana siempre tuvo durante su mandato contra el Poder Judicial de la Federación, por haber sido este el único dique que detuvo sus caprichos personales y arbitrariedades inconstitucionales.

Dicho rencor en la conducta de la Presidenta de la República no se justifica, pues con tal descortesía, esta haciendo un pleito suyo que no le corresponde, y menos en estos momentos en que la unidad de todos los sectores sociales frente a la amenaza real, agresiva y prepotente de nuestro vecino del norte, no admite divisiones o fracturas.

Por eso la exclusión de la Presidenta de la SCJN de dicho aniversario conmemorativo, además de visceral y autoritario es lamentable, pues conlleva el mensaje de que un Poder Judicial independiente no tiene cabida en este régimen; de que el único Poder Judicial aceptable es el que se someta a los dictados del Ejecutivo, como así quedo de manifiesto con la presencia de las tres Ministras oficialistas, sumisas y claramente partidarias y defensoras de la 4T, Jazmín Esquivel, Loreta Ortiz y Lenia Batres presentes en dicha ceremonia.

Con tal hecho, se reafirma también que la división de poderes establecido en nuestra Constitución, al ser sumiso el Legislativo a los dictados del Ejecutivo por ella representado, y menospreciar con tal exclusión la existencia y función del Judicial, tal separación ya no existe; y por tanto, al concentrar ella el poder total de la nación, estamos ya ante la presencia de un régimen autoritario, donde el respeto al estado de derecho y a las bases constitucionales de nuestra república laica, representativa y federal, han pasado a mejor vida.

 

WP Twitter Auto Publish Powered By : XYZScripts.com