La fundación de Villagrán bajo el manto de la Virgen de la Purísima Concepción
Sergio Hernández N.
Ahora con la conmemoración del trazo de la ciudad este 4 de mayo, no se podría dejar pasar el recuerdo de algunos pasajes históricos, de los que algunas personas acuciosas por conocer la historia local, lo recuerdan y comparten para que los villagranenses no olviden sus orígenes.
Como en todas las poblaciones de la Nueva España, Villagrán no podría ser la excepción, aunque para ser reconocida, se tuvo que recibir el decreto del Virrey Baltazar de Zúñiga Sotomayor y Mendoza el 9 de octubre de 1718, pero esta fecha no se toma como real, sino hasta tres años después.
Además, en Villagrán los ciudadanos conmemoran como la “fundación” el 4 de mayo, cuando se hizo el trazo de lo que con el tiempo serían las calles, en las que también se asignaron los solares en las que construirían sus chozas y después sus viviendas, para dar la imagen que tiene en la actualidad.
Esto se debe a que al parecer coincidió con la terminación de la parroquia de la Purísima Concepción nombrada más acorde con aquella época como “La conquistadora del Guaje” como se decía en 1718, y porque estaba asentada en una comunidad otomí.
El trazo de la ciudad sería el segundo, después de que, en el poblado de lado norte, los franciscanos comenzaron precisamente el 3 de mayo y por ello a la comunidad se le impuso el de Santa Cruz, ahora con el agregado de Juventino Rosas.
En el caso que nos ocupa, en Villagrán a través del paso de los años se le volvió a cambiar el nombre que se le impuso poco después de 1910, con el de “Encarnación Ortiz”, cuando se mantenía con su desarrollo rural, pero en el nivel de pueblo otomí.
Cuando se le elevó a la categoría de municipio en 1930, por decreto gubernamental en el mandato de Agustín Arroyo Ch. -Chagoyán-, se asignó también la división de los terrenos habitados por otomíes, y dio paso a las 14 comunidades que conforman el municipio del ahora Villagrán, impuesto en honor del insurgente Julián de Villagrán, defensor de estas tierras en guerra contra los españoles después del “grito” del Padre Hidalgo.
Ahora el desarrollo que tiene la ciudad, comienza a proyectarse a la modernidad y dejar atrás el del poblado indígena, conocido como “guaje” o “aguaje”, por las concentraciones de agua en la que bebían los pequeños hatos de aquellas épocas.
E incluso con el paso del tiempo, también Villagrán fue figura de acciones con ejércitos y batallas tanto en la Reforma como en las de la Revolución, conocidas como “los combates de Celaya”, aunque esas son otras historias que se podrán comentar más adelante.
