La estación del tren de Villagrán en sus 103 años
Museo de Villagrán.
Sergio Hernández N.
Villagrán, Gto., 5 de julio de 2026.- Aunque ahora en ferrocarril se puso hoy “de moda” con el tren Maya con sus fallos, y el más cercano aún, el de pasajeros que cruzará por esta ciudad, luego de que en Celaya creó polémica por el ecocidio de más de 400 árboles, hace poco más de 100 en años fue para Villagrán un transporte esencial para el traslado de pasajeros, pero aún más, colaboró grandemente en el desarrollo del pueblo del “Guaje”.
La historia de Villagrán es interesante por sus cambios que, a lo largo de los años, comenzó al desarrollo que en la actualidad la transforma, con el esfuerzo de sus habitantes, hacia el progreso.
Sin embargo, no todo fue así, pues a principios del siglo XVIII cuando el ferrocarril comenzó su paso por este y otros pueblos, ya había revueltas armadas principalmente por gavilleros, asaltantes de caminos y de haciendas, aunque unos más numerosos que otros, pero igual de peligrosos.
Una ocasión, allá por el año de 1917, un grupo de asaltantes pasaría por el poblado, pero como ya estaban identificados, los vigilantes de una guarnición de militares los vieron por el camino y se prepararon para repelerlos.
Después del rechazo armado, los delincuentes -encabezados por Ramón Ortiz- optaron por retirarse, pero en venganza, prendieron fuego a las instalaciones de lo que fue la estación del ferrocarril que era totalmente de madera como muchas en 1917 a lo largo de la ruta del tren
También causaron daños al equipo y maquinaria de vapor, usado para procesar maíz, trigo y caña para extraer el azúcar, que estaba frente a la estación, en una pequeña hacienda de propiedad particular, sin que trabajadores y dueño pudieran hacer nada ante el ataque de la banda de delincuentes armados.
Aunque se pidió apoyo militar a las poblaciones vecinas como Celaya y Salamanca, se les dijo que las tropas estaban de comisión y no podían atenderlos.
Pasaron seis años desde 1917 cuando la destruyó el incendio, para construir la nueva estación e inaugurarla en 1923, la que es en la actualidad el Museo Villagrán, con sus 103 años, pero sin uso para pasajeros ni carga, y menos lo tendrá con el paso de los nuevo tren y sala de espera que se construye al nororiente de la ciudad.
