Aranceles del 30 por ciento para México latentes

TLC banderas

Observatorio Ciudadano

Alfredo Sainez*

Con la constitución del bloque económico, firma y entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN ) entre México, Estados Unidos y Canadá, el 1º de enero de 1994 −sustituido por el T-MEC, el 1º de julio de 2020− se formalizó el comercio internacional entre estos tres países; sin embargo, a pesar de celebrar hoy el Día Internacional de la Amistad decretado por la Asamblea General de las Naciones Unidas, la amenaza de un arancel del 30 por ciento por parte de Estados Unidos también a sus socios comerciales, a partir del 1º de agosto, ha generado malestar, inquietudes e incertidumbre en los mercados internacionales, fundamentalmente, por el impacto económico que tendría esta medida.

Desde que Donald Trump asumió la presidencia de los Estados Unidos, el 20 de enero, la amenaza de aranceles ha estado presente en el discurso y en las medidas económicas de este mandatario que busca no amigos sino intereses o como diría John Quincy Adams, sexto presidente de Estados Unidos: “Estados Unidos no tiene amistades permanentes, sino intereses permanentes”.

De concretarse el cobro de aranceles del 30 por ciento a México por parte de Estados Unidos, −dicen los que saben−, los impactos económicos directos se reflejarían en una reducción de exportaciones hacia los sectores automotriz, agrícola (jitomate y aguacate), electrónico, farmacéutico y aluminio; presión inflacionaria, es decir, habría encarecimiento de insumos importados y la pérdida de competitividad elevaría los precios internos, el tipo de cambio se depreciaría afectando el poder adquisitivo; pérdida de empleos, particularmente, en el sector agrícola; las PYMES exportadoras serían las más vulnerables, entre otros efectos.

Por lo pronto, la diplomacia encabezada por Marcelo Ebrard como secretario de Economía ya dio lo que tenía que dar y solo resta esperar. Al respecto, la presidenta de la República, Claudia Sheinbaum, visualiza un buen acuerdo. De lo contrario, tendrá que aplicar un plan B.

Hagan sus apuestas.

Alfredo Sainez

*Doctorado en Pedagogía por el Colegio de Estudios de Postgrado del Bajío (CEPOB); Maestría en Innovación y Gestión Pedagógica por el CEPOB; Maestría en Administración Pública por el INAP-México; Maestría en Derecho Parlamentario por la Benemérita Universidad de Oaxaca (BUO); Especialidad en Derecho Parlamentario y Técnica Legislativa por la BUO; Máster en Los Retos del Constitucionalismo en el Siglo XXI en la Universidad de Barcelona; Asesor Experto en Conocimiento, Ciencia y Ciudadanía en la Sociedad de la Información por el Instituto de Formación Continua de la Universidad de Barcelona; Licenciatura en Ciencias Políticas y Administración Pública por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Catedrático de la División de Derecho, Política y Gobierno de la Universidad de Guanajuato. Correo electrónico: alfredosainez@gmail.com

 

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