Chispitas de lenguaje

El libro Los 1001 años de la lengua española de Antonio Alatorre (FCE, 1979) no enuncia que nuestro idioma tenga un poco más de un mil años. En realidad, se trata de un palíndromo metafórico. Palíndromo porque se puede leer de derecha a izquierda con el mismo sentido que de izquierda a derecha (como el vocablo ‘radar’). Y metafórico porque ninguna lengua apareció en una fecha específica, sino que se va creando, incluso en la actualidad.

Hace un mil años, en las tierras de Castilla, España, ya se hablaba lo que hoy conocemos como castellano o español. No hay un solo estudioso, autoridad o escritor que lo refiera. En esa época, si alguien debía escribir, lo hacía en latín. Los edictos de reyes, la literatura, la correspondencia entre los pocos que sabían leer y escribir se hacía en latín. Por ello, los registros no formales, hechos como acotaciones a textos importante es el primer gran vestigio. Aunque aún no hay un consenso absoluto, se presume que las Glosas Emilianenses –comentarios al margen del contenido de un libro– se presume como el rastro más antiguo del español. Estos se encuentran en el monasterio de San Millán de la Cogolla, en la Rioja. Fueron escritos entre el siglo X y XI de nuestra era, concretamente entre el año 977 y 1000 d. C. Sin embargo, hay quien sostiene que es un texto en astur-aragonés. No obstante, hay otro texto en el monasterio de la Rozuela, en León, España, donde al margen de una hoja –que debió usarse como copia de un libro en latín– que, al echarse a perder por un error de copiado, se reusó y en el costado aparece un listado de quesos de la alacena del monasterio y en una lengua astur-leonés que ya es el antecedente absoluto del castellano o español.

Ambos son muestras cercanas al castellano. Es obvio, entonces, concluir que ya a mediados del siglo X de forma popular ya se hablaba en el norte de lo que actualmente es España la lengua que dio origen a nuestro idioma. Por eso de forma redondeada Antonio Alatorre pudo sostener que nuestra lengua tiene 1001 años.

En España, a la lengua que hablamos le llaman castellano porque el catalán, el gallego, el vasco, etc., por ser originarias del actual reino de España, a cada una de ellas se les puede clasificar como idioma español. De ahí que en su legislación sea llamado castellano y por identidad muchos países latinoamericanos también lo nombren así. Sin embargo, en el resto de idiomas del mundo se le llama español en los diversos idiomas locales.

Fue Alfonso X, el Sabio, quien decidió dejarse de exquisiteces y adoptar el habla popular como forma de comunicarse en su corte en el siglo XI. Por supuesto, para los estilos y modas de la época fue toda una osadía, un escándalo. Es como si aquí en México se decidiera adoptar el tepiteño como la forma oficial de hablar. Hubo muchas críticas, pero se mantuvo la decisión. De ahí se difundió este idioma.

sorianovalencia@hotmail.com

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