Grado de interpretación del idioma

Chispitas de lenguaje

Hay idiomas que dependen más del contexto que otros. A esa dependencia se reconoce como grado de interpretación contextual. Para entender una oración, algunos idiomas dependen más del ambiente que del significado de las palabras. Chino, japonés y árabe son idiomas con alto sentido contextual; mientras que alemán e inglés son lenguas que dependen más del significado de las palabras y sus combinaciones (bajo nivel contextual). Curiosamente, el español está entre ambas clasificaciones.

A esa conclusión llegan los estudios lingüísticos del antropólogo Edwart T. Hall.

El chino mandarín no tiene conjugaciones verbales. Por eso, no se enuncia si la acción se desarrolla en el pasado, presente o futuro. Su temporalidad, depende del contexto referido por quienes charlan. De igual forma, con regularidad deja de enunciar los pronombres personales (yo, tú, él) si ya se sobreentienden. Finalmente, una misma palabra o frase corta puede tener significados radicalmente opuestos según el tono y el contexto. Este último detalle se observa en el español de México en el que palabras como ‘madre’ puede contener significados, incluso, opuestos, dependiendo de terminaciones y combinaciones con otras palabras (frases hechas): aumentativo («¡Era una madrezota!»), diminutivo («Era una madrecita»), ponderativo («¡A toda madre!») o despectivo («¡qué poca madre!»).

En el japonés suelen dejar incompleta una frase para eludir la confrontación directa. Es decir, que deja al receptor el papel de interpretar para que el emisor quede libre de responsabilidad en una confrontación (lo mismo pasa con el albur o la insinuación del español mexicano). El sujeto en una oración, casi nunca se enuncia y se apoya en el concepto ambiental que los hablantes del japonés reconocen como kuuki wo yomu o «leer el aire». Asimismo, el significado exacto de alguna palabra u oración queda sujeta a la jerarquía social implícita en sus partículas honoríficas.

Por su parte, el árabe es un idioma altamente metafórico.  Buena parte del mensaje depende del subtexto cultural, las metáforas arraigadas y la entonación. Una traducción literal suele perder el sentido real de lo que el hablante intenta transmitir.

En contraparte, el estudio lingüístico reconoce idiomas que tienen un bajo nivel de dependencia del contexto, sujetos más a lo que enuncian y de la casi literalidad del significado de las palabras.

El alemán, por ejemplo, es un idioma sumamente preciso y estructurado. Las reglas gramaticales son rígidas y las palabras suelen ser sumamente específicas. Incluso, en su gramática se contempla crear una palabra a partir de dos conceptos para que quede muy claro y específica la idea por trasmitir. Reduce, gracias a ello y a su gramática, el margen de ambigüedad o malentendidos.

Por su parte, el inglés, aunque echa mano de cientos de modismos (que no se interpretan literalmente, sino de forma ya definida), prioriza la claridad directa y la economía del lenguaje. Este último aspecto es justo lo que obliga a la mayor precisión. El significado, así, radica principalmente en las palabras enunciadas más que en el estatus o los gestos de los interlocutores.

El español, finalmente, se ubica entre ambos conceptos, tiene media interpretación contextual.

sorianovalencia@hotmail.com

Compartir:
WP2Social Auto Publish Powered By : XYZScripts.com