Algunas andanzas de los cristeros por “El Guaje” y el Padre Nieves

Cristeros y el Padre Nieves.

Cristeros y el Padre Nieves.

Sergio Hernández N.

Villagrán, Gto., 9 de agosto de 2026.- Aunque durante la guerra cristera Villagrán no era ciudad como hoy, sino un caserío de rancho, mucha de la historia de ese tiempo se identifica como de Cortazar y Hacienda de Sarabia, y se sabe por comunicados telegráficos de los jefes agraristas que perseguían a los cristeros, algunos pasajes registrados en el corredor de Cortazar, Sarabia, Mexicanos y El Guaje.

Precisamente como resultado de esas andanzas, el Padre Nieves fue atrapado, pues él, junto con el padre José Pérez, que era vicario de Cortazar en 1927, hacían el recorrido por El Guaje, Mexicanos y San Isidro para oficiar misas y dar el servicio religioso.

Aunque el Padre Nieves -cuyo nombre era Fray Mateo Elías del Socorro Nieves Castillo, oriundo de Yuriria, nacido en 1882- tuvo alguna influencia entre los vecinos de El Guaje, aunque su historia es más conocida en Cortazar y más propia de La Cañada de Caracheo, donde se le rinde culto cada 10 de marzo con una gran fiesta en la comunidad.

Cuando hacía sus recorridos por las comunidades asignadas, entre ellas El Guaje, andaba disfrazado de ranchero y como los rurales ya tenían conocimiento de sus actividades, lo tenían en la mira para atraparlo.

Decían algunas personas que se dejaba crecer la barba, usaba sombrero de paja y calzón de manta y que por un error de costumbres fue atrapado, pues como fraile Agustino y de hábitos de convento, no tenía por costumbre andar descalzo ni tampoco con huarache y eso le costaría la vida, pues usaba zapato cerrado, con suela de cuero negra y con agujetas.

Uno de los primeros días de marzo el 9, en una visita de rutina en la cañada de Caracheo, los federales hicieron una inspección y catearon algunas viviendas; el Padre Nieves se quiso pasar como uno de los peones, pero el jefe agrarista lo miró de arriba abajo y le dijo:

“¿Y tú de dónde eres ranchero con esos zapatos?, aquí todos andamos con huaraches y suelas de llanta”.

Esa es una versión popular, aunque existe otra, la oficial, según las actas:

El 9 de marzo de 1928, el Padre se escondía en el rancho San Pablo, de los Sierra, en la Cañada de Caracheo, cuando llegó el Mayor Leonardo Rodríguez a pedir agua en alguna vivienda como era costumbre en sus recorridos.

El Padre estaba sentado, pero a través de su calzón de manta, vestía pantalón negro y con los lentes puestos -no se habló de los zapatos-, y ahí lo reconoció el mayor. Como estaban también los dos hermanos con el padre, se llevan a los tres.

En el camino, los rurales dicen a los hermanos Sierra: “váyanse, solo queremos al cura”. Y ellos responden: si lo van a matar, mátenos con él”.

El Padre les dijo: “Ustedes tienen familia, váyanse, yo no le hago falta a nadie”.

No se fueron y los fusilaron a los tres, y ahora los hermanos la Iglesia los considera Siervos de Dios a Jesús y Dolores Sierra Vera, compañeros mártires del padre Nieves.

El Papa Juan Pablo II lo beatificó en 1992.

 

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