Los asaltantes de caminos en Villagrán

Asaltantes

Sergio Hernández N.

Villagrán, Gto., 12 de julio de 2026- Poco después de los movimientos armados que se registraron en el país, muchas familias quedaron desbalagadas… hombres muertos o arrastrados por “la bola” -Revolución-, mujeres secuestradas¸ niños huérfanos migrantes a diferentes ciudades.

Poco a poco comenzaron establecerse, pero la falta de ingresos y la pobreza, obligó a muchos hombres a que se convirtieran en delincuentes, asaltantes de caminos o fueron reclutados y arrastrados a las gavillas que robaban y obtener por la fuerza, dinero o pertenencias de personas ricas.

Tenían monedas de oro, plata o joyas, aunque muchos ciudadanos las conservaron al ocultarlas en sus viviendas ya sea sepultadas o incrustadas en los muros de sus viviendas, como después la historia lo comprobó al encontrarlas, cuando se hacían reparaciones en las casas antiguas, aunque se dieron casos de entierros que en terrenos de cultivo.

Las gavillas o bandoleros asaltantes de caminos o de haciendas, siempre estaban al acecho, y ante la falta de autoridades policiacas o militares que impusieran el orden, la mayoría robaba impunemente, solo algunos hacendados o gente con recursos suficientes, pagaban grupos como seguridad privada, y así podían mantener alejados a los delincuentes.

Sin embargo, aunque no existen registros con nombres de las bandas, algunos se hicieron famosas con quienes las encabezaban o los que eran los jefes, y otras no, pero todas dañinas a la sociedad.

Los bandoleros no existían en Villagrán en el siglo XVIII como tales, solo se señalaban “gavillas”, “rateros del camino” o “malhechores”, según reportes de hacendados. Además, no se anotaban nombres porque la justicia la dictaba el Alcalde Mayor, pues no había policía como ahora, según crónicas de aquellos tiempos.

También las crónicas dan a conocer que allá por los años de la Revolución, se formaron o vinieron algunas gavillas de bandoleros y se señalan como cabecillas a José Gutiérrez, Francisco Paloalto, Ramón Ortiz y Matilde Alfaro, estos ladrones no eran locales, posiblemente tenían sus orígenes en la zona norte del país, pues se les escuchó el grito de ¡Viva Villa!

Les gustaba robar ganado mayor y menor, del que algunas cabezas las vendían y otras les servían de alimento, aunque también como ahora, secuestraban personas, para solicitar rescate y varios casos se registraron en haciendas de Villagrán, aunque también, asaltaban por los caminos.

Precisamente uno de los casos delincuenciales y que dio paso a la construcción de la estación del tren, ahora convertida en museo, fue cuando una gavilla, que se enfrentó con un destacamento de soldados y que les produjeron dos bajas, en venganza incendiaron la estación que era básicamente de madera, y que solo las láminas de hojalata del techo se salvaron.

Otros delincuentes de menor peso, pero con registro, fueron J. Guadalupe Rodríguez, alias “El Yesca” y Santos Zuñiga, que, junto con su hermano, José Zuñiga, fueron fusilados en 1918, después de que fueron identificados como delincuentes y miembros de una banda de ladrones.

 

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