Aborto voluntario como única salida no es un derecho, sino desamparo institucional disfrazado de libertad: Marcela Cepeda
Marcela Cepeda Rábago.
Guanajuato, Gto., 1 de julio de 2026.- Desde el punto de vista científico, la vida inicia en el momento de la concepción, por lo que el aborto es un asesinato en cualquier etapa de la preñez, afirmó Marcela Cepeda Rábago, química farmacobióloga, maestra en psicotrauma y representante de la asociación pro vida Viñedo de Raquel
Su pronunciamiento lo hizo en mesa de trabajo convocada por la Comisión de Justicia de la 66 Legislatura de Guanajuato con el fin de escuchar a personas, colectivos y organismos que están en contra de la despenalización del aborto voluntario.
“Desde el día 1, el embrión y la madre se envían señales moleculares constantes, el cerebro materno se reconfigura, la oxitoxina inunda el organismo, creando una memoria emocional indeleble, alterando estructuralmente el tamaño del hipocampo, el cuerpo de la mujer sabe perfectamente lo que ocurre en su vientre, independientemente de sus deseos, de sus temores o de las leyes que ustedes aprueben”.
Ofrecer el aborto voluntario como única salida no es un derecho, sino desamparo institucional disfrazado de libertad; además, es lavarse las manos ante la vulnerabilidad extrema, afirmó la científica.
“Hoy, el mayor destructor de la paz es el aborto, porque es una guerra directa, una matanza directa, el asesinato por la propia madre. Si aceptamos que una madre pueda matar a su propio hijo, cómo podemos decirle a los demás que no se maten unos a otros”.
Afirmo que el aborto jamás será una solución terapéutica, ni una respuesta digna para resolver las complejidades humanas.
“Los exhorto a que abandonemos la comodidad del dogma ideológico, que miremos de frente la contundencia de la evidencia científica. Y que se legisle a favor de la salud mental de las mujeres en el derecho inalienable a la vida de los futuros mexicanos”.
La mesa de trabajo se realizó en las instalaciones del congreso local.
