Chispitas de lenguaje

En el Mundial, antes de cada partido se entonan los himnos nacionales de los equipos rivales. El nuestro, lo cantamos con profundo orgullo y sentimos intensa emoción. Pero, tengo dudas respecto de si entendemos totalmente la letra del Himno.

Recuerdo que en primaria contábamos un chiste. Un niño preguntaba: «Papá, ¿quién es Masiosare?» El padre, con tono brusco respondía: «¡Ah, que bruto es usté, m’hijo! ¿Pos que no sabe que es ‘Nuestro extraño enemigo’?

El chiste reflejaba algo que poco se trabaja en las escuelas: entender la letra del Himno nacional. Cuando se enseña, preocupa que se memorice y se aplique el tono; pero no hay interés en que los alumnos hagan suyo el contenido.

El fenómeno es debido a que muchas palabras son extrañas por diversas razones: vocablos caídos en desuso y tiempos verbales o personas gramaticales no aplicables en nuestro país.

El primer problema que observo es la palabra aprestad. Se trata del verbo ‘aprestar’ que significa «preparar, disponer de lo necesario». Está conjugado en imperativo (es una orden) en segunda persona del plural. El modo imperativo solo tiene las segundas personas del singular y plural. En singular es o usted (depende de la forma de trato), pero en México no usamos el en plural, que corresponde al vosotros (solo tenemos el plural de usted, ustedes). Por tanto, aprestad es una conjugación totalmente desconocida para la mayoría. Lo moderno sería ‘prepárense´. Al grito de ¡guerra!, debemos preparar el acero –que se refiere a la espada– y el bridón –que indica colocar las riendas para conducir un caballo–. Buena parte de los mexicanos no estaríamos en condiciones de cumplir el mandato, porque además del desconocimiento del significado de la orden, no sabemos usar sable ni montar a caballo (las guerras modernas no son así).

Entiendo que el mensaje es metafórico, pero de igual forma la figura literaria escaparía a la comprensión por el desconocimiento del texto. En estricto sentido es un llamado a estar listo en caso de guerra.

Más adelante vienen los vocablos a que hacía referencia al principio: «Mas si osare un extraño enemigo, profanar con su planta tu suelo…». El primer término es un sinónimo de pero; le acompaña el condicional si y recurre al verbo osar en futuro de posibilidad antes de calificar de extraño (extranjero) al enemigo. El verbo osar significa ‘atreverse’. Es decir que la frase indica: «Pero, si un enemigo extranjero se atreviera a entrar a nuestro territorio…».

La mayor dificultad radica en el verbo. El futuro del subjuntivo (osare) ha caído en desuso. La mayoría no entiende el dicho: «A la tierra que fueres, haz lo que vieres», que está en el mismo tiempo, un futuro hipotético.

Nos falta reflexionar más sobre la letra del Himno. Un llamado a unirnos, tiene sentido cuando se comprende. Esos términos no son de uso cotidiano. Son vocablos y estructuras lejanas… y tratándose del Himno, nada debería estar tan dentro de nosotros.

sorianovalencia@hotmail.com

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