Tradiciones de invierno y Navidad

Templo de Nuestra Señora de Belén en Guanajuato. Fotografía J.E.V.A

José Eduardo Vidaurri Aréchiga

Cronista municipal de Guanajuato

La natividad de Jesucristo es una de las festividades de mayor importancia en el calendario litúrgico universal o católico. Las Crist´s Mass o misas de Cristo se instituyeron en el año 350 por el papa Julio I y se celebran, desde entonces, el 25 de diciembre.

Las ceremonias y fiestas que celebran el importante acontecimiento transcurren de diciembre a febrero, entre ellas podemos referir las posadas, la Navidad, el día de los Santos Inocentes, el día de los Santos Reyes y el día de la Candelaria.

Luego de la caída de México-Tenochtitlán en 1521, los españoles comenzaron a expandirse por los territorios para conquistar, militar y espiritualmente, a los antiguos habitantes del territorio nacional.

Carlos I de España instruyó a los conquistadores para catequizar a los naturales y ordenó a los franciscanos, en primer término, que se ocuparan de ello; por tal razón arribaron a la Nueva España en 1524 doce frailes franciscanos con fray Martín de Valencia al frente, su propósito era difundir la doctrina cristiana en tierras indianas.

Los religiosos aprovecharon con extraordinario ingenio los rituales similares que practicaban algunos grupos étnicos como la celebración el día correspondiente al 25 de diciembre del dios Huitzilopochtli, el colibrí hechizado, el dios Sol o dios de la guerra. Esas coincidencias cronológicas y mitológicas fueron hábilmente aprovechadas por los evangelizadores.

La adoración de los reyes. 1630 ca. Pintura de Eugenio Cajés. Museo del Prado. Madrid.

El 24 de diciembre de 1528, atendiendo a la iniciativa de fray Pedro de Gante, se celebró por primera vez la Navidad en México en la Capilla del Colegio de San José de los Naturales de la Ciudad de México.

Gracias a fray Toribio de Benavente, Motolinía, el pobre o el humillado en lengua Nahuatl, tenemos algunas noticias de cómo se celebraba la Navidad recuperadas de su Historia de los indios de la Nueva España, destaca que se adornaban los templos con muchas flores, se arrojaba yerbabuena al piso por donde pasaría la procesión, al ser pisada desprendía un agradable aroma que impregnaba el recinto.

Refiere también que era común prender lumbres en patios y techos; los cantos y los tañidos de las campanas eran también de uso común. Por lo que refiere a las misas, señala que eran tres: una en la madrugada del día 24, otra durante la mañana del 25 y una más en la noche del mismo día. Previo al día 25 había octavario, vigilia y adviento.

El adviento o la llegada se celebraba con preparativos durante los cuatro domingos previos y se simboliza con una corona o guirnalda con 4 velas, cada una de las cuales se debe encender cada domingo. Sobre la guirnalda podemos referir que encierra un simbolismo complejo, el círculo representa la eternidad, el verde la esperanza y la vida, el listón rojo representa el amor de dios y la luz que emanan las velas encendidas son la fe. En el siglo XVIII la celebración de la Navidad estaba muy arraigada entre la población, era común entonces que las familias, de acuerdo con sus posibilidades, colocaran imágenes de la virgen María o de los santos de su devoción con muchas velas.

Las posadas o jornadas comienzan el 16 de diciembre para continuar hasta el día 24, son 9 y representan los nueve meses de embarazo de la virgen. El origen de las posadas es completamente mexicano y se originaron, de acuerdo con las crónicas, en las misas denominadas de aguinaldo, es decir, en las misas en donde además de cantar melodías referentes al natalicio de Jesús se les daba un obsequio o aguinaldo a los asistentes.

Los niños pidiendo posada. Diego Rivera. 1953

Las posadas se arraigaron muy pronto en todo el país y son un recuerdo de las noches en que María y José se refugiaron en un humilde pesebre justo en la noche en que nació Jesús en Belén. Las posadas se desarrollaban en el interior de los templos, pero pronto pasaron a los atrios y de ahí a las casas y los barrios donde fueron adquiriendo esos matices singulares y populares que las caracterizan, ya que luego de rezar y cantar se obsequian dulces, frutas y, ocasionalmente juguetes a manera de aguinaldo.

El el siglo XIX las posadas se transformaron en auténticas verbenas populares que tuvieron que ser controladas en algunos lugares. Es común que conserven la tradición de adornar con farolitos de papel, tiras de escarcha, ramas de pino, esferas y luces multicolores. Es común también la procesión de los santos peregrinos y el canto de la letanía para luego pasar a la piñata, la distribución de dulces colaciones y, si es el caso, pues el baile.

El montaje de nacimientos o belenes son también una arraigada tradición navideña que busca representar el nacimiento y la adoración de Cristo por los humildes pastorcillos y enigmáticos príncipes.  Los nacimientos tienen su origen a finales del siglo XII cuando San Francisco de Asís concibió la idea, en el año 1223, de crear una representación escenográfica viva del nacimiento de Jesús en Greccio, Italia.

En 1550 los franciscanos trajeron a nuestro territorio esa celebración que pronto arraigó en la población. En Guanajuato fueron los frailes del templo de San Francisco los que impulsaron desde el siglo XVIII esa tradición, luego lo hicieron también los bethlemitas del templo del Inmaculado Corazón de María, Belén. El nacimiento se coloca en la primera posada, el niño se acuesta en el pesebre el día 24 y se levanta el día 2 de febrero. Guanajuato tuvo espectaculares nacimientos que han sido reseñados en hermosas crónicas de otros tiempos como la elaborada por Blas Hinojosa sobre el nacimiento del barrio del Mogote, o el espectacular nacimiento que se colocaba en los funerales Hernández.

Interior del templo de Nuestra Señora de Belén en Guanajuato. Fotografía J.E.V.A.

Por último, referiremos algo breve sobre el árbol de Navidad. Su origen se pierde en los antiguos ritos y tradiciones paganas de los druidas que celebraban una fiesta al dios Sol, en el año 742 el arzobispo Bonifacio erradicó esas tradiciones paganas y reemplazó el roble por un pino al que adornó con manzanas. En México el árbol de Navidad se adoptó en el siglo XIX con una pronta aceptación que se mantiene vigente hasta nuestros días.

Es tiempo de ser prudentes y de celebrar en casa, cuidémonos todos y que tengan unas felices fiestas.  

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