Redacción, ordenar idea

Etimológicamente, redactar es un ejercicio de orden en las ideas expuestas, acorde a un propósito. Sin un objetivo claro, se tiende a divagar; sin un orden lógico, es normal repetir ideas; sin habilidad en la puntuación, se incluyen demasiados conceptos en una misma oración. La redacción es mucho más fácil si antes se planea, analiza y jerarquiza.

En realidad, redactar no es difícil. El problema es que nos han enseñado a escribir, pero no a ordenar las ideas. El ordenamiento de ideas implica un proceso de razonamiento (para jerarquizar los conceptos) que no solemos asumir; por lo regular respondemos como primero se nos ocurre… y eso no suele ser la forma más efectiva. El orden es fundamental, pues sin este se pierde la claridad.

Normalmente, lo que yo recomiendo es iniciar por lo más importante. ¿Qué es lo más importante? Eso depende de cada caso. Más adelante lo abordo

En los escritos del sector público, lo importante lo dejan al final y dan prioridad a la fundamentación. Citar la normativa recurrente, no facilita al lector el contexto. Por el contrario, lo confunde en un mar de datos e información. Estoy consciente que la ley obliga al servidor público a referir los artículos y leyes aplicables. Pero no violaría la norma si empieza por lo más importante y después especifica la norma en la que basó su decisión.

Cuando imparto cursos pongo un juego de teléfono descompuesto. Todos, de niños, disfrutamos de ese juego. Pero lo que nunca observamos es que hasta el último de los participantes, sobreviven las palabras iniciales. Los datos o información relevante –en particular si está en medio o al final–, suele perderse. Incluso, muchos de los datos iniciales, también llegan a trastocarse, porque cada uno de los participantes carece del contexto.

Pero si sobreviven las palabras iniciales, es preferente a todas luces empezar por el dato o información más importante. Así damos contexto al lector y es más fácil comprender con lógica el resto del texto.

La principal función del cerebro es olvidar. Sería imposible recordar cada suceso, conversación, dato, regaño, charla, vivencia, golpe, emoción de toda nuestra vida desde que nacemos. No tendríamos capacidad para ello. El cerebro, entonces, desecha información. En un documento, entre lo desechado podría estar el dato relevante. Justo es eso lo que sucede en el teléfono descompuesto. Si no pasara con todas las personas, sería un juego inútil.

De ahí que si no queremos que sean objeto de incomprensión u olvido nuestros documentos formales, es preferible iniciar por lo más relevante acorde con nuestro propósito.

El periodismo lo descubrió hace mucho tiempo. La información inicia por lo más relevante… aunque también hay intereses diferentes. Por ejemplo, un encuentro con extraterrestres no sería abordado de la misma forma por una revista sensacionalista, que por una científica o una religiosa. Los objetivos de cada publicación son distintos, por ello un mismo hecho es abordado de diferente forma. Esto mismo, querido lector, considérelo en política. Descubrirá que ningún medio (o red social) tiene la verdad absoluta.

sorianovalencia@hotmail.com

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