Recupera el INAH osamentas de personas que podrían haber muerto por alguna epidemia en el siglo 19

CDMX 14 de diciembre de 2021.- Un equipo de especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) realizó la recuperación de 17 enterramientos que datarían del siglo XIX, hallados en la periferia de ese histórico cementerio, durante una inspección de las obras públicas que se realizan en las inmediaciones del Panteón de San Fernando, en la Ciudad de México.

De acuerdo con la coordinadora de las excavaciones arqueológicas, Nancy Domínguez Rosas, y el antropólogo físico Eduardo García Flores, los entierros se localizaron bajo el piso de la acera frontal del panteón durante la supervisión de las labores que efectúa personal de la Secretaría de Obras y Servicios de la Ciudad de México, para la introducción de cableado eléctrico.

Los entierros aparecieron a profundidades someras de 27 a 80 centímetros. Contenían los restos removidos de varios individuos inhumados dentro del recinto funerario, cuya extensión original en el siglo XIX abarcaba lo que hoy es la calle San Fernando.

Los especialistas mencionaron que este espacio  se edificó en 1832. El nuevo panteón, con 600 fosas, se destinó a personajes de alta jerarquía; sin embargo, los distintos brotes epidémicos que hubo en el siglo XIX, empezando por el cólera, obligaron a su uso público durante esa centuria.

Por lo anterior, los especialistas no descartan que algunos de los restos óseos encontrados correspondan a víctimas de esos eventos epidémicos, pues tan solo el cólera morbo ocasionó la muerte de alrededor de siete mil habitantes de la capital mexicana, casi el 5% de la población (calculada en 129 mil residentes), durante sus primeros meses, entre agosto y octubre de 1833, aunque su letalidad continuó en los años subsecuentes.

“Es llamativo que este descubrimiento se dé mientras atravesamos por una contingencia sanitaria nuevamente, revelándonos cómo la sociedad de cada tiempo ha hecho frente a las emergencias sanitarias modificando sus estructuras socioeconómicas, culturales y religiosas, lo que se refleja en los patrones de enterramiento. Desde nuestras disciplinas: la arqueología, la bioarqueología y la antropología física, recuperamos esta identidad desde el presente”, sostiene Eduardo García Flores.

La osamenta que mostraron fue la  de un hombre joven de aproximadamente 25 años, edad estimada a partir del estado de desarrollo de los restos esqueléticos, quien debió medir alrededor de 1.80 metros.

La arqueóloga Nancy Domínguez explica que el “Proyecto Salvamento Arqueológico San Hipólito” que continuarán inspeccionando  hasta finales de enero de 2022, ya que  tareas del grupo han comprobado la ocupación constante de lo que hoy es la colonia Guerrero, desde el periodo Posclásico Tardío (1250-1521), cuando fue el asiento de familias mexicas que vivían en un área cenagosa del extrarradio de Tenochtitlan, pasando por la época virreinal, cuando se establecieron potreros y conventos, hasta el siglo XIX que la vio despuntar con el establecimiento de grandes casonas.

 

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