Por secuestro y homicidio en grado de tentativa dos jóvenes fueron sentenciados a 27 años de cárcel

Abasolo, Gto. 20 de noviembre de 2021.- Por homicidio calificado y desaparición cometida por particulares, ambos en grado de tentativa, Ramón “N” y César Jovanni “N” recibieron sentencia de 27 años de cárcel, respectivamente.

Los dos sujetos, originarios de Jalisco, de 25 y 23 años de edad, mantuvieron privado de su libertad a un hombre y amenazaron con enterrarlo vivo en una finca en el fraccionamiento Residencial Campestre Los Álamos, en esta ciudad.

En el lugar, se localizaron cuerpos en estado de descomposición que forman parte de otra investigación por homicidio que tiene en curso la Fiscalía General del Estado (FGE).

Ramón “N” y César Jovanni “N”, admitieron su participación en la tortura física y psicológica que aplicaron a un hombre, al que subieron por la fuerza cuando se encontraba en la colonia Francisco I. Madero, el 28 de abril de 2021, aproximadamente a las 15:00 horas.

En una camioneta viajaban los imputados y se acercaron al ofendido Héctor “N”, a quien subieron con violencia a un vehículo de motor, para llevarlo en contra de su voluntad, esposado, hasta el domicilio ubicado en una zona residencial.

En todo momento lo tuvieron sometido, con un arma de fuego apuntando a su cabeza. Al circular el automotor los secuestradores dijeron a la víctima que “ya se lo había cargado el payaso, que le iban a dar piso por ratero”, mientras el ofendido suplicaba que lo soltaran, que se habían equivocado.

Los diálogos para intimidar a su víctima continuaron entre los imputados, mientras Héctor rezaba con la cabeza agachada, pero pudo darse cuenta que entraban a una zona residencial de la ciudad.

Los delincuentes con su víctima llegaron a una casa de un solo piso y abrieron la puerta con llave, introdujeron la camioneta y metieron al hombre a la cocina, mientras se preguntaban entre sí, sobre la pala y el pico para hacer “el hoyo”

-“Dónde quieres quedar”, ironizaban los tipos.

-”Hay que hacer el hoyo primero”, expresó Ramón.

-“No, primero le damos piso”, respondió el cómplice.

Los diálogos entre los hoy sentenciados continuaron, mientras empujaban a su víctima al patio trasero. “Se nos olvidó la cal para echarle a este ca… y no apeste ya muerto”. La presión fue tanta que el agraviado empezó a llorar, lo que incentivó más la tortura psicológica de sus captores.

En la siguiente hora, el hombre de 30 años fue objeto de tortura física. “El Gordo”, como apodan a Ramón “N” sacó una pistola tipo escuadra, y la puso en la cabeza de su víctima, cortó cartucho y, a punto de jalar del gatillo, otro “peleó” el derecho de asesinarlo.

Luego, lo encintaron y le dieron de vueltas mientras lo sacaron al patio. Lo tumbaron al piso y lo golpearon, mientras el ofendido gritaba desesperadamente. Los gritos de pánico, miedo y terror se escucharon afuera

La investigación

Agentes de Investigación Criminal que se encontraban realizando actos de investigación en la zona y buscaban un inmueble de fachada en color blanco, con dos palmeras al frente, en dicho fraccionamiento, por reportes de sujetos armados y vehículos de motor que llegaban de manera constante a la finca, alcanzaron a escuchar gritos de auxilio.

Los elementos se sorprendieron al encontrar una finca con el portón semi abierto por lo que se acercaron y escucharon más claramente los gritos de un masculino que suplicaba que no lo mataran.

El inmueble fue rodeado y los agentes ingresaron por un boquete localizado en la parte posterior de la barda perimetral, desde donde observaron a tres sujetos golpeando a un cuarto masculino que yacía en el piso. Al intervenir, se logró detener a los inculpados quienes opusieron resistencia pero al final fueron sometidos y puestos a resguardo en una unidad oficial.

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