¿Para qué y por qué adelantan la sucesión?

Por Manuel Díaz

Ante el fracaso de su administración, la mejor manera de manipular de AMLO es lanzando al ruedo a sus dos alfiles: Ebrard y Sheinbaum.

Especulando y en el engaño, el compañero presidente y camarada Andrés Manuel López Obrador lanzó su “bola ensalivada”, adelantar la sucesión presidencial, justo a la mitad de su administración.

¿Lo hizo para tapar su fracaso al frente del gobierno, por una enfermedad que no le permitiera continuar, prepara su reelección o quiere heredar el poder a sus hijos?

Por el fracaso

Hablando del fracaso, las expectativas que levantó de un gobierno de cambio y transformación distan mucho de la realidad. La corrupción que impera es peor que con Peña Nieto, compras sin licitación, creación de empresas, compra de pipas, casas de funcionarios, falta de rendición de cuentas y sus familiares recibiendo dinero.

Aunque la inseguridad rebasó la que se registró en los dos sexenios anteriores, el peor de los fracasosestá en sector salud, con escasez de medicamentos, un pésimo manejo de la pandemia que “era pura mentira”, se burló con sus fetiches religiosos y aseguró que la pandemia ya estaba domada, el resultado es que México está entre las peores cinco naciones. Dijo que no lo haría, pero endeudó al país; el sector energético también fue un fracaso, el combate al huachicol y las muertes que generó, el colapso de la Línea 12 del Metro, el derrumbe de minas, los feminicidios en aumento y un largo etcétera.

Sus obras faraónicas, como el Tren Maya, la refinería de Dos Bocas y el Aeropuerto de Santa Lucía, son un total fracaso y de acuerdo con los expertos, ninguna de estas obras será viable para las necesidades de la nación y, para colmo, las tres ya tienen sobre costos.

Ante el fracaso, la distracción

El fracaso es evidente y qué mejor manera de manipular a la opinión pública que una sucesión adelantada, lanzando al ruedo a sus dos alfiles: Marcelo Ebrard y Claudia Sheinbaum.

¿Preparando su reelección?

Siguiendo el ejemplo de mandatarios que admira, como Evo Morales, Vladimir Putin, Hugo Chávez – Nicolás Maduro y Daniel Ortega, AMLO podría estar preparando su reelección. Todos ellos llegaron a la presidencia por la vía democrática (excepto Maduro) y todos se han eternizado en el poder, con un discurso populista y contestatario. En todos estos países se violentó la paz social, se polarizó a la sociedad y el gobierno se impuso por la fuerza.

AMLO olvida que México, hasta antes de 2018, llevaba más de 30 años con paz y tranquilidad política, dirimiendo las controversias por la vía de la legalidad y las instituciones, había un país en calma. Hoy no es así.

AMLO lanzó a una guerra sin cuartel a Ebrard y a Sheinbaum y ambos empiezan a velar armas. La jefa de Gobierno fichó a uno de los enemigos más importantes de Ebrard, Martí Batres, actual secretario de Gobierno, quien, en tiempos de la disputa por la CDMX en 2005, fue echado por el canciller, un pleito que aún perdura.

Las confrontaciones al interior del gabinete y en Morena irán creciendo y la descomposición generará gran descontrol, tal y como pasó en los países antes citados, entonces aparecerá el único con “calidad moral” para poner orden y terminar con la transformación que prometió: el compañero y camarada AMLO.

No perdamos de vista que el próximo año, al realizarse la consulta de “revocación de mandato”, la polarización entre la oposición, la 4T y al interior de Morena estará al “rojo vivo”, aumentando la violencia política.

Por razones de salud

En su conferencia del pasado lunes, el compañero presidente comentó: Porque yo termino, si lo decide así la gente y si lo permite el creador y la naturaleza, termino a finales de septiembre del 24.

¿Tiene AMLO dudas de poder terminar su mandato? Se le ve cansado y posiblemente tenga complicaciones de salud, por ello se pone en manos del “creador”.

Heredar el poder

¿Quiere AMLO dejar a sus hijos el control del poder político y económico del país, tal como lo hacían las monarquías desde sus palacios?

En la conferencia mañanera del pasado martes AMLO fue claro:

<i>“Y también lo más importante de todo, pues es que hay relevo generacional, porque imagínense si no tuviésemos de quién echar mano, si el pueblo de México no tuviese opciones, entonces hasta podría servir de excusa o de pretexto para justificar la reelección, y eso no, no debe de haber reelección, es sufragio efectivo no reelección”</i>

¿Quién podría representar el cambio generacional del que habla AMLO en Morena o en el gobierno? Pareciera que apunta a sus hijos y a los amigos de estos incrustados en el gabinete.

Sus amigos y recomendados ya se ubican en puntos estratégicos, sobre todo en el manejo de la Banca de Desarrollo y de programas sociales, vivienda y el campo.

Después de la corrupción detectada por el ahora senador Gabriel García, en el Banco de Bienestar y en los programas sociales, vino el relevo con Carlos Torres Rosas, amigo de Andrés Manuel López Beltrán.

Otros personajes, como el actual director de Infonavit, Carlos Martínez Velázquez, el director de NAFIN y Bancomext, Juan Pablo de Botton Falcón, el secretario de Desarrollo Agrario, Román Meyer y el director de Banobras, Jorge Mendoza Sánchez, todos con vínculos con la familia presidencial y con aliados directos de AMLO, como Ricardo Salinas Pliego.

Lo que presagia la sucesión adelantada es una enorme descomposición que derivaría en convulsión y violencia política donde el único beneficiario sería, sin duda, el rey del engaño y la manipulación, el compañero y camarada presidente.

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