Muro de paz frente a Palacio Nacional

José Luis Camacho Acevedo

Hoy cientos de miles de mujeres saldrán a manifestarse y es probable que muchas quieran hacerlo por medio de la violencia y el vandalismo, por ello, para prevenir el daño a monumentos históricos, el gobierno federal y de la Ciudad de México ya los protegió con vallas antidisturbios.

La colocación de las vallas alrededor de Palacio Nacional ya se ha convertido en un debate en redes sociales y medios de comunicación, muchos de quienes antes cuestionaban a estas jóvenes por sus actos y que incluso llamaban a las fuerzas del orden para que las controlarán, hoy aseguran que el gobierno de AMLO les tiene miedo, una muestra más del discurso de la incongruencia de la derecha.

Aunque la forma de comunicar del gobierno federal tampoco ha sido la mejor, primero la secretaría de Gobernación, Olga Sánchez Cordero afirmó que habían sido colocadas para la protección de las manifestantes, después el vocero de la Presidencia, Jesús Ramírez dijo que se trataba de un muro de paz, las dos declaraciones son francamente cuestionables.

El sábado por la noche, las manifestantes decidieron intervenir el “muro de paz” con los nombres de las mujeres victimas de feminicidio, enviando así un fuerte mensaje político de forma pacífica.

Pero si tú eres de los que piensa que las condiciones entre hombres y mujeres ya son igualitarias, hagamos un ejercicio, mira a tu alrededor en tu lugar de trabajo. ¿Hay varias mujeres en cargos gerenciales? ¿Se les presta atención a sus ideas? ¿Se les respeta igual que a los hombres? ¿Se les acusa de autoritarias, mandonas e incluso histéricas? Si eres mujer, ¿ves amplias posibilidades de ascenso en la organización? ¿Sí estas en un puesto de poder, tus pares te respetan de la misma forma que a sus pares hombres?

Si la respuesta es no para cualquiera de esas preguntas, es muy probable que en tu compañía haya un “techo de cristal”.

Actualmente en sólo 22 países hay Jefas de Estado, y 119 países nunca han sido presididos por mujeres, entonces a este ritmo, la igualdad de género en las más altas esferas del poder y decisión no se logrará en menos de 130 años, según un cálculo de ONU Mujeres.

Este 8 de marzo, el tema del Día Internacional de la Mujer es: “Mujeres líderes: Por un futuro igualitario en el mundo de la Covid-19”, la idea es visibilizar que la representación de las mujeres es insuficiente en todos los niveles de toma de decisiones del mundo y que alcanzar la paridad de género en la política se vislumbra aún muy lejos.

Sí bien existe la percepción de que la democracia anula los obstáculos para la participación política de las mujeres, la escasa presencia de ellas en cargos de decisión revela de que algo está funcionando mal.

El techo de cristal, es decir, el conjunto de factores culturales, sutiles y prácticamente intangibles, que favorecen prácticas de exclusión social de las mujeres, sigue fijando límites a la participación igualitaria en las posiciones de poder político, económico y social.

Marilyn Loden, consultora laboral estadounidense, fue la primera en hablar acerca del “techo de cristal”. En 1978, en una mesa redonda, Loden argumentó que las mujeres no ascendían debido a una cultura que obstruye sus aspiraciones y no fomenta una equidad en oportunidades.

La pandemia ha enfatizado la importancia fundamental de las contribuciones de las mujeres, así como las cargas desproporcionadas que soportan, pero ¿Por qué es tan complicado romper el techo de cristal? La respuesta podría está en el muy famoso pacto patriarcal.

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