Muletillas

Se llama muletillas a las vocales, palabras o frases repetidas por hábito que no aportan al sentido de lo enunciado. Bien podrían eliminarse sin mayor alteración del contenido, pero quienes las enuncian las necesitan para dar soporte, base, lógica –a su parecer– de lo expuesto.

La palabra muletilla viene del vocablo muleta, indica el Diccionario de la lengua española, DLE. Es decir, se trata de un soporte al hablar. La persona que tiene alguna muy arraigada no suele tener consciencia de ella.  Su estructuración argumentativa requiere de este tipo de apoyos para poder darse a entender… aunque a veces no sepa por qué no lo consigue.

Hace a unos días, una amiga me reportaba este diálogo en una oficina donde fue atendida:
—Va a cancelar lo que es el internet y la telefonía, ¿verdad? Y va a dejar lo que es el servicio de canales de lo que es la TV, ¿sí?
—Así es señorita.
— ¿Trae lo que es su credencial de elector para hacerle lo que es su formato de cancelación?
—Sí, aquí está.
—Pase a lo que es la ventanilla para hacer lo que es su pago, mientras yo lleno lo que es su formato.
—Listo, ya hice el pago.
—Venga lo que es el día 15 a hacer lo que es su precancelación y luego venga lo que es el día 30 a hacer lo que es su cancelación definitiva.

—Gracias señorita. Es usted muy amable.

Quizá llame a la risa un diálogo como el anterior, particularmente a quien no tiene esa muletilla. La persona que lo dijo lo hizo inconsciente (no añadí más de lo dicho).

He escuchado una gran variedad, al igual que el número de repeticiones en el diálogo: «es de que», «¿me entiendes?», «¿ves?», «la cosa es que», «¿verdad?», «¿cómo ves?», «¿cómo crees?», «es correcto», etcétera.

De lo más extendida y repetitiva actualmente es la palabra «güey»: «No, güey», «sí, güey», «¡chale!, güey». En otro tiempo, la que ocupaba ese lugar era «mano» (apócope de ‘hermano’).

Y también el afirmativo interrogado «¿sí?». Tuve un jefe que multiplicaba este cuando se ponía nervioso. Incluso a más tensión, menor cantidad de ideas expresadas, pero mayor repetición de la muletilla. Los que estábamos a su derredor como subordinados solo fingíamos entenderle y aventurábamos respuestas. A quien le concedía la razón, lo seguíamos y apoyábamos con más ideas para esclarecer lo que pretendía decirnos.

También las muletillas suelen ser regionales. En España es muy común «vale», que aquí, por tener otra interpretación, no se usa.

Las muletillas se deben a que nuestro cerebro conecta de forma automática hacia una zona donde se siente mucho más cómodo, más seguro y recurre a las muletillas ahí grabadas.

En lo personal me he descubierto aplicar mucho la terminación –mente (cuando bien podría evitarla: «correctamente», «exactamente», «inapropiadamente», etcétera) y la palabra «este» cuando expongo.

Las muletillas son conexiones cerebrales que bien pueden sustituirse con un poco de esfuerzo. Pero lo primero es admitir que las tenemos y estar al pendiente de ellas para evitarlas con toda conciencia.

sorianovalencia@hotmail.com

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