Mitos y realidades de la rabia

CDMX 2 de octubre de 2021.- En 2019 se declaró erradicada en nuestro país, por ello es importante continuar con la vacunación asegura Jorge Francisco Monroy López, de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia (FMVZ) de la UNAM.

A partir de 2006 no se han tenido casos en humanos que hayan enfermado por mordedura de perro, en el mundo anualmente se registran aproximadamente 60 mil defunciones por esta causa, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), refirió el epidemiólogo.

En Latinoamérica cerca de 100 millones de perros son vacunados al año en campañas. La región logró reducir la incidencia de la rabia humana transmitida por canes en cerca de 98 por ciento, de acuerdo con ese organismo internacional.

“Es sorprendente debido a que ahora existen sueros inmunes y vacunas (para individuos expuestos al virus), muy nobles y seguras, de células diploides, donde el diluyente ya no es formol, sino agua destilada y tienen la gran ventaja que no duelen” informó el doctor Monroy López.

En ocasión del Día Mundial contra la Rabia –que se conmemoró el 28 de septiembre– comenta que subsisten mitos entorno a esta enfermedad.

“Aquel como el refrán de que ‘muerto el perro se acabó la rabia’, pues no es así, porque se trata de una enfermedad transmisible y si un animal contagiado estuvo en contacto con otros, podría permanecer el virus”, destaca.

Otro es que las ratas pueden ser un problema para la transmisión de rabia, y no hay evidencia científica alguna publicada que lo compruebe; o que al llegar la temporada de calor o con el Sol se expandía la rabia, eso es falso.

En realidad es el momento en que las hembras inician su primer ciclo estral (proceso reproductivo) y eso incrementaba la tasa de contacto, por ende la probabilidad de contagio.

Además, persiste “la creencia de que los perros pasivos o tranquilos no podrían estar infectados, solo aquellos activos e incluso agresivos, eso también es un mito”.

El maestro en Ciencias Veterinarias indica que tras la mordedura de un perro, lo inmediato que se debe efectuar es lavar con agua a chorro y jabón en el área afectada, lo cual reduce 99 por ciento el riesgo de enfermar; también un médico debe evaluar si se requiere aplicar tratamiento profiláctico o vacunación pos exposición, lo que implica de tres a cinco dosis.

“Si transcurren cinco días y no ha desarrollado la enfermedad será buena noticia, pero se da un margen de cinco días más por seguridad”, acota el experto universitario.

Algunos de los signos de alerta en los perros, son: dilatación de las pupilas; hiperacusia (sensibilidad a los sonidos); la hiperestesia, es decir, la incomodidad a cualquier tipo de contacto; así como la fotofobia, que hace que los cuadrúpedos huyan de la luz y busquen un lugar oscuro.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Abrir chat
¿Necesitas información para publicar?