López Obrador, David Colmenares, el aeropuerto de Texcoco: ¿tentaciones de autoritarismo o jugada política?

José Luis Camacho Acevedo.

Estudiando la historia política de América Latina se identifican ciertas tendencias comunes entre algunos mandatarios.

Una de esas tendencias es la conversión de mandatarios electos en caudillos.

Éstos son producto de la guerra ideológica entre sectores oligárquicos, llámense liberales o conservadores.

Aquí se recuerda la tentación autoritaria de Porfirio Díaz, lo mismo a Perón en Argentina; Getulio Vargas en Brasil; Trujillo en República Dominicana; Castro en Cuba o Stroessner en Paraguay.

Todos han sido ejemplos de estos ejercicios que, con la bandera del respaldo popular y el hartazgo de la sociedad de regímenes corruptos, se perpetraron en el poder modificando el sistema y sus leyes para gobernar cómodamente.

Rafael Correa en Ecuador, Hugo Chávez en Venezuela, Álvaro Uribe en Colombia, Evo Morales en Bolivia y los Kirchner en Argentina, en la historia reciente, han mostrado esta tentación, al parecer fatal, por gobernar con reglas a modo, incluida la Constitución y sin contrapesos reales ni un auténtico ejercicio republicano de división de poderes.

El presidente López Obrador está convencido que su movimiento equivale a una cuarta transformación de la República. Ello a pesar de los recientes tropiezos que su objetivo está enfrentando recientemente.

Pero AMLO se sitúa en esta nueva realidad post revolucionaria sin importarle mucho las críticas de los que llama sus adversarios neoliberales.

Ello, como lo mencionamos en el párrafo anterior de estas notas, que a poco más de dos años en el poder, se enfrenta a retos cruciales para su administración y desafortunadamente su actuar y sus declaraciones han asomado esta tentación autoritaria de eternizarse en el poder.

Ya López Obrador amenazó con desaparecer a la Comisión Federal de Competencia después de impugnar la constitucionalidad de la Estrategia Energética; mismo trato recibió la Comisión Reguladora de Energía. El INE siente constantemente los embates cuando opina sobre las mañaneras y la no intervención del gobierno en el proceso electoral. Y recientemente la Auditoría Superior de la Federación con sus disparatadas conclusiones y análisis someros de asuntos de la mayor importancia política y social se pone de modo en la mira de un Ejecutivo muy necesitado de argucias políticas para desviar la atención de los retos que enfrenta.

Existen dos tesis importantes sobre este comportamiento del mandatario mexicano:

Uno. Cualquier institución, sin importar su autonomía, incluso llámese otro poder republicano, como sucedió con la Suprema Corte o los Legisladores en el tema energético, pueden desaparecer o ser juzgados por él y su movimiento como traidores a la Patria.

O Dos. Es una precaución electoral velada la de AMLO. Resultó tan absurda y poco profesional la metodología de la Auditoria Superior y tan endebles sus acusaciones que más pareciera que le hacen un favor especial al mandatario para salir de su presente crisis y con ello darle el pretexto perfecto para desestimar, a partir de esto, cualquier dato o señalamiento que este organismo produzca y desde la comodidad de sus conferencias mañaneras asegurar que “Él tiene otros datos” y todo el trabajo de esa institución constitucional se nulifique.

La tentación del autoritarismo invade hasta al demócrata más conspicuo.

Bien dicen que de la política nadie se sale. Lo que puede ocurrir es que lo saquen.

Y ese ya es otro asunto.

EN TIEMPO REAL.

1.- El cuestionado gobernador de Tamaulipas, Francisco Javier García Cabeza de Vaca, fue apoyado por gobernadores de su partido que le hacen un flaco favor por las circunstancias tan complejas en las que se desempeñan.

Diego Sinhué Rodríguez Vallejo de Guanajuato no puede con la delincuencia que asola a esa entidad. Javier Corral es sencillamente impresentable en la medida en que no aclare ominosas sospechas de que panistas fueron autores intelectuales y materiales de la periodista Miroslava Breach, asesinada el 23 de marzo del 2017.

El único de los apoyos que recibió Cabeza de Vaca en su aparición en la Cámara de Diputados fue el del coordinador Juan Carlos Romero Hicks, un político de una trayectoria intachable.

2.- Adultos mayores y sus familiares volvieron a cortar la circulación en la Avenida Central de Ecatepec, para exigir que se aplique la vacuna china Sinovac en los módulos de vacunación que el gobierno municipal originalmente señaló.

Este 24 de febrero estaba planeada la apertura de tres centros de vacunación, sin embargo, se les informó que no había vacunas en las instalaciones de la Universidad; por lo que se ofreció trasladar a los adultos mayores al Centro Cultural Las Américas, donde sí se está aplicando la vacuna, y ahí fue donde se originó el caso.

Se trata sin duda de un grave problema de comunicación por parte del equipo del presidente municipal, Fernando Vilchis.

3.- La militancia potosina enardeció después de que Mario Delgado anunciara a Mónica Rangel, secretaria de Salud del gobierno priista de Juan Manuel Carreras, y señalada por varios casos de corrupción, como candidata a gobernadora de esta entidad.

Pero más aún después de la filtración de supuestas candidaturas a diputación y alcaldías de forma no democráticas y por dedazo y elección de personas ajenas al partido, denuncian la falta de piso parejo para participar en las precandidaturas.

Ante este panorama también se dio a conocer que ya le renunciaron dos operadores a Rangel, y que además le faltan recursos económicos para arrancar la campaña, nada que ver ante sus adversarios Ricardo Gallardo del Partido Verde y Octavio Pedroza de la alianza PRI, PAN y PRD que organizaron grandes eventos para sus registros. 

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