La terquedad de volver a las aulas

Roberto H. Contreras/Luna de Plata Tv

Prácticamente 3 ciclos escolares se perdieron a causa de la pandemia de la COVID-19 en nuestro país, lo que ha evidenciado el rezago educativo que tenemos. Este gobierno de improvisaciones nos mostró que está a la par de nuestro nivel educativo.

Con la idea de copiar lo que ocurría en otros países, se intentó el modelo de clases a través de la televisión. En este sentido, México era un modelo de televisión educativa a través de la telesecundaria y el telebachillerato, donde había un modelo y un programa probado y que contaba con orgullosos egresados desde hace muchos años que pudieron continuar con su educación superior. Pero para salvar el momento, se comenzaron a transmitir programas de otros países con el único fin de llenar el tiempo aire e invitando a los jóvenes a verlos y tratar de entender las galimatías de otras regiones.

Luego inició la producción televisiva de clases muy a la mexicana, donde lo didáctico quedó perdido, los estudiantes quedaban en un mar de dudas y en muchos casos sin poder resolverlos porque los papás no tenían la capacidad de responder a todo. La apuesta era la educación en casa. Esto sucedía en todo el mundo, donde se pudieron poner en práctica herramientas y mecanismos a fin de que los estudiantes no tuvieran rezagos. Pero en México se pensó que habría la capacidad de salir adelante.

Meses después comenzarían las clases a distancia donde los maestros tendrían a su grupo a fin de continuar con el ciclo. Pero sucedió lo que sabíamos que ocurriría, por una parte maestros que no estaban preparados para poder trabajar con sus distintos grupos, y alumnos que no tenían las herramientas para estar conectados, una sola computadora en casa para compartir con los hermanos y los papás que también tenían su propio tema por resolver, mala conexión de internet en otros casos.

En nuestro país donde sabemos que los maestros atienden a diversos grupos, les era imposible poder atender de manera adecuada a todos sus alumnos, por una parte, y que no estaban preparados para poder llevar adelante a sus estudiantes. Sabemos de escuelas que con enlaces de una o dos horas al día, pretendían cubrir todo el programa dejando que los alumnos hicieran el resto.

En este país que se negó a hacer pruebas para tener un diagnóstico certero de cómo estaba avanzando la pandemia, se creyó que todo avanzaba de manera correcta, pero la realidad es que más bien, íbamos hacia atrás. El rezago educativo no es nuevo, la pobreza, delincuencia, desintegración familiar, profesores no calificados y que rechazan ser evaluados y que prefieren la grilla son algunas de las causas.

Según datos de la OCDE, México ocupa el tercer lugar de abajo hacia arriba con mayor rezago educativo donde el 64% de su población apenas alcanzó a terminar la secundaria, así que en las competencias en que son evaluados los estudiantes en competencias lectoras, matemáticas y ciencias estamos en los niveles más bajos. Es cierto que tenemos estudiantes que han destacado y que ganan en algunas competencias internacionales, pero esto no es más que un signo de las desigualdades que tiene nuestro sistema educativo y que son preocupantes.

La educación en México es un desafío. Una investigación realizada por el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE) concluye que existen enormes brechas educativas entre alumnos de un mismo grado que puede alcanzar el equivalente a más de cuatro años de educación, y es que existe una relación fuerte y positiva entre el desempeño de los alumnos y las condiciones socioculturales de una familia. Hacia el final de la administración anterior estaba en marcha una reforma educativa que fue borrada de un plumazo por el nuevo gobierno, que no ha sido capaz de ofrecernos una alternativa orientada a lo que el mundo necesita y enfrenta.

Una política educativa es fundamental para el desarrollo de un país, nosotros simplemente no la tenemos. Desde las mañaneras se insiste en un regreso a clases y nos encontramos con la deserción de muchos alumnos que simplemente no tuvieron la capacidad económica para seguir pagando, con el vandalismo y saqueo en muchas escuelas, y ahora que las abren ya van 3 escuelas en la CDMX en una semana donde se han dado casos de Covid. Volver solo por volver al final de un ciclo donde prácticamente todos los maestros, ya pasaron sus calificaciones no es lo adecuado. Estamos viendo casos de contagio en jóvenes quienes supuestamente eran menos susceptibles de enfermarse.

Seguir en el rezago educativo parece ser la apuesta del gobierno. Las críticas a las aspiraciones de la clase media que busca tener una licenciatura, maestría o doctorado, son tan malas como tener un segundo par de zapatos, sin que nos expliquen que tiene de superior tener una clase mediocre que crea todo lo que le dicen y espere cada mes su apoyo y premio a la mediocridad, parece ser la apuesta, no tener acceso a periódicos y lecturas que lleguen de otros países y vivir en nuestra propia concha es lo correcto.

Un país crece (y eso no parecen entenderlo) a partir de la educación, pues sus egresados tendrán conocimientos y habilidades para trabajar por el país, y tener trabajadores remunerados son impuestos para el desarrollo, así de simple y sencillo. Creer que un programa social es solo dar dinero y no crear empleos y herramientas para el desarrollo es caminar hacia atrás. La clase media ha sido sostén de este país, integrarlos a la pobreza y obligarlos a extender la mano para recibir unos centavos es seguir bajando en los índices de la OCDE y caer, como se dice en el argot deportivo hasta la tercera división.

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