La reforma energética podría ser el Waterloo del PRI

José Luis Camacho Acevedo

En 1815 en una pequeña localidad al sur de Bruselas Bélgica, el ejército francés, comandado por Napoleón Bonaparte sufrió una derrota ante las tropas británicas, neerlandesas y alemanas dirigidas por el Duque de Wellington.

Fue una derrota total, porque en una sola batalla, en ese día, llegó a su fin toda la era napoleónica.

De ese mismo modo, un particular combate podría significar el destino fatal del partido nacido de la revolución mexicana hace más de 90 años.

Fundado por Plutarco Elías Calles como PNR en 1928 y refundado primero por Lázaro Cárdenas del Río como PRM en 1938 y más tarde, nuevamente por Manuel Ávila Camacho en el 46 del siglo pasado como PRI.

En casi 100 años el otrora partidazo ha visto de todo, desde triunfos categóricos hasta incluso la derrota presidencial (por primera vez) en el año 2000 ante el folclórico presidente de las botas y el resurgimiento de las cenizas en el 2012 con otro conspicuo personaje como Enrique Peña Nieto quien así como ganó espectacularmente también espectacularmente decepcionó con una desastrosa incursión en el gobierno de la República con lo que nuevamente mandó a la banca al PRI como castigo por su deficiente ejercicio en el gobierno.

Justo es decir que en estos años también hubo aciertos y es que una de las características fundamentales del PRI ha sido saber evolucionar con la sociedad, identificar sus causas y apropiarse de sus banderas.

Fue un partido surgido de la revolución, que supo entender el momento histórico del país. Porque si bien es cierto que México había ganado la guerra revolucionaria, en los hechos quedaba un país destruido, con la población armada y con la sociedad en condiciones precarias.

Ahí surgió la simpatía del pueblo de México por el PRI, sus gobiernos proporcionaron paz, estabilidad, desarrollo y cohesión como nación. Aunque en el terreno democrático existían grandes asuntos pendientes por la falta de alternancia en el poder y la extremada cercanía del partido con el gobierno, también hay que reconocer que fue el PRI el creador de las instituciones que han hecho posible tener el México de hoy en día.

En el siglo pasado era entendible, la incipiente sociedad carecía de conocimientos y experiencia y debía ser el gobierno el actor principal que propiciara el crecimiento. Así nacieron las empresas paraestatales del siglo pasado que acompañaron el crecimiento económico.

El modelo de desarrollo estabilizador de los años 50 y 60 funcionó, la economía mexicana vio un alto crecimiento de la producción, bajas tasas de inflación y estabilidad en el tipo cambiario hasta que paulatinamente la sociedad fue madurando, adquiriendo experiencia y capacitación profesional hasta superar a la del gobierno. Se apostó por la inversión en estructura básica, la construcción de vías de comunicación y el mejoramiento de los servicios de educación y de salud.

Por supuesto no estuvieron exentos de errores, abusos y excesos de mas de alguno que desde el poder obtuvo beneficios personales y amasó riquezas indebidas, ese es otra historia que el pueblo de México no dudó en cobrarles cuando por fin, iniciando el nuevo siglo les retiró el apoyo y los sentenció a que cambiaban o los cambiaban.

El PRI asumió su compromiso democrático con la nación y a diferencia de todos los partidos políticos hegemónicos de la historia, los cuales llegaron a balazos y los sacaron a balazos, el PRI dio paso a la transición sin un vidrio roto permitiéndose reestructurarse y reorganizarse para seguir siendo opción política de los mexicanos, tan así que 12 años después, México le volvió a dar una oportunidad.

Pero hoy es un panorama diferente. No cabe duda de que a estas alturas la sociedad y la iniciativa privada, en muchos temas, saben más que los gobernantes. En términos económicos y administrativos no hay punto de comparación entre lo que puede hacer una empresa privada versus la escasa experiencia y visión de un funcionario público tomando decisiones administrativas con su limitada visión y preparación.

Y en este contexto surge la iniciativa del presidente de la República de prácticamente expropiar la industria energética en el viejo modelo del siglo pasado citando hazañas patrióticas como la del General Lázaro Cárdenas del Río, como si estuviéramos en 1938.

La reforma energética planteada por el presidente López Obrador es una iniciativa anacrónica y fundamentalista. Voces especializadas han explicado ampliamente el retroceso que su aprobación implicaría en términos legales, ambientales además de ir en sentido contrario al mundo.

Y aquí nuevamente el PRI emerge como elemento decisivo del rumbo de México. Por la coyuntura de la votación será el fiel de la balanza entre optar por una actitud timorata y complaciente ante el gobierno o decidir por la conveniencia del país.

Sus detractores aseguran que la dirigencia encabezada por Alejandro Moreno ha creado este impasse para conseguir beneficios y canonjías. Mucho se habla de cuentas pendientes ante la justicia y expedientes que la 4T les tiene guardados y ellos, por salvar el pellejo estarían dispuestos a negociar su voto sin escrúpulo ni decoro alguno.

También hay voces en su favor que identifican la maniobra como la posibilidad de verdaderamente arreglar fallas y poner contrapesos en el tema energético. Aseguran que verdaderamente se abrirán al diálogo y a la discusión con expertos para encontrar lo más conveniente en materia energética y así, como en película hollywoodense, desempolvar la capa y volver a ser ese aliado que el país necesita.

Ya veremos el desenlace, pero definitivamente mucho está en juego con esa decisión: El PRI se viste de héroe o encuentra el Waterloo que acabe con una era.

El Partido verde Mexicano: Del servilismo al ridículo contra natura.

Como una tendencia mundial, al empezar las sociedades a cobrar conciencia del daño a la ecología y la ceguera e inacción de los gobiernos para atender esa problemática, surgen los llamados partidos verdes o ecologistas. En Alemania y Nueva Zelanda aparecen las primeras versiones serias que conquistan al electorado con sus innovadoras propuestas y posturas firmes de protección al medio ambiente.

En 1986 nace en México el PVEM. Basado en una estructura familiar, en donde los liderazgos se heredan a hijos y compadres, el Partido ecologista de México comenzó a ocupar espacios en la política mexicana hasta convertirse en la cuarta fuerza del país.

Más con habilidad política que con compromiso ambiental, el partido verde mexicano ha sido comparsa y moneda de cambio para aliarse con las fuerzas políticas punteras y con ello asegurar su permanencia. No tienen empacho para aliarse con cualquier ideología siempre y cuando eso les produzca espacios en el gobierno, prerrogativas y los privilegios que implican ser aliado del partido en el gobierno. En esta lógica se han aliado con tirios y troyanos. Ya fueron gobierno con el PAN, con el PRI y ahora son aliados de MORENA.

Este tema de la reforma energética los pone en el ojo ecológico del mundo. La propuesta del presidente por regresar a la producción de energía basada en hidrocarburos es altamente contaminante y ellos mismos así lo han considerado al votar en contra por esas razones la anterior iniciativa de López Obrador en la Materia.

Pero este presidente sabe negociar y hacer valer su poder, y ya ha dado por hecho los votos de la bancada ecologista para su causa. Habrá que ver finalmente qué postura adoptan los verde ecologistas y conocer así con quien es su mayor compromiso, con el patrón en turno o con los electores que esperanzados en la protección al medio ambiente les han entregado su voto.

La sociedad les puede pasar por alto su actitud tramposa de utilizar a los supuestos influencers para hacer proselitismo en época prohibida, total, sólo hicieron el ridículo y les provocó una sanción económica ejemplar por parte del tribunal electoral. Pero fallar a su esencia los sacaría definitivamente del discurso ecológico.

Y como decía el maestro Reyes Heroles: En política todos los espacios se llenan. Al renunciar a su vocación no sería nada extraño que surgiera una verdadera fuerza política mexicana que los desplazara abanderando genuinamente las causas ecológicas.

Misceláneas:

  1. Sin propiciar la división entre las corrientes del panismo nacional, el michoacano Marko Cortés, ligó su reelección como dirigente nacional de su partido. En Acción Nacional, con la diáspora de sus ex presidentesVicente Fox y Felipe Calderóncon todo y su esposa Margarita Zavala, así como la fuga de ex dirigentes del tamaño del talentoso senador Germán Martínez, el partido fundado por Manuel Gómez Morín muestra una caballada muy flaca con miras a la sucesión presidencial del 2024. En una asamblea tersa, totalmente planchada, Cortés Mendoza logró su objetivo y ya es nuevamente el líder del blanquiazul.
  2. La combativa senadoraLilly Téllez,lanzó su flecha y pegó en el blanco. Su anuncio de que interpelaría al presidente López Obrador en la ceremonia de la entrega Belisario Domínguez, obligó al primer mandatario a tomar la decisión de no asistir al mencionado evento.
  3. En un escándalo político-financiero se está convirtiendo el chorro de nombres de políticos y empresarios que utilizaron paraísos fiscales para sacar su dinero de México. Los Pandora Papersefectivamente se convertirán en muy poco tiempo en una verdadera Caja de Pandora para muchos que sacaron su dinero del país por muy variadas razones y no todas apegadas a la legalidad.

@JOSELUISCAMACHO

JOSECAMACHO@GMAIL.COM

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