José Eduardo Vidaurri Aréchiga

Cronista municipal de Guanajuato

La tradicional bendición de los animales se realiza en Guanajuato desde hace mucho tiempo, tanto que no es fácil precisar en qué momento comenzó a desarrollarse este ritual que busca recordar el equilibrio que debe existir entre el ser humano y la naturaleza, en este caso concreto con los animales.

El día de San Antonio Abad, el 17 de enero es la fecha que marca el calendario ritual para desarrollar esta que es una de las más antiguas tradiciones cristianas. Conocemos la vida del santo a partir de la obra que escribió San Atanasio y que le dio la vuelta al mundo impresionando a las personas por ser un ejemplo de austeridad, disciplina y constante ejercicio de la oración.

San Antón nació en Komán o Comas, un pueblo de Egipto muy próximo a Heraclea, al sur de Menfis, en el año 251. Muy próximo a cumplir los veinte años quedó huérfano de padre y madre y decidió dejar todos sus bienes a su hermana y abrazar la vida religiosa imitando la vida austera que llevaban los monjes que poblaban aquellas tierras solitarias.

Su nueva vida transcurrió en una reducida choza primero, luego en una cueva y hasta en una torre abandonada donde pasó veinte años sin ser visto, ya que solo le pasaban pan y agua por un reducido orificio. San Antonio Abad fue uno de los primeros ascetas fundadores de la vida monástica. Tenía por costumbre bendecir a los animales y a las plantas haciendo la señal de la cruz sobre ellos invocando el nombre de Cristo.

En la representación de su imagen destaca el báculo en forma de cruz y un cochinillo con una campanilla atada al cuello. Sabedor de que la muerte estaba próxima, San Antonio Abad encargó que una vez que eso ocurriese su cuerpo fuera embalsamado y sepultado en un sitio que no debería ser revelado a nadie.

Luego de su muerte ocurrida en el 356, a la edad de ciento cinco años, era ya una figura respetada por emperadores, sabios y paganos ilustres.  Dejó en testamento algunos objetos de uso personal que pronto se convirtieron en reliquias. Años después le fue revelado en sueños a alguien el lugar de su sepultura por lo que fue trasladado a Alejandría primero y a Viena después, donde reposan sus restos.

San Antonio Abad fue muy pronto adoptado como el patrono de los ganaderos, de los carniceros y declarado protector de los animales domésticos, es por ello que en su celebración, se realiza la bendición de los animales.

Pero ¿cómo llegó a nosotros esta tradición?   De acuerdo con Sebastián Verti fueron los frailes franciscanos los que introdujeron desde los primeros años de la colonia la tradición de bendecir a los animales domésticos justo el día de San Antonio Abad (17 de enero).

Se trata de una tradición con mucho arraigo popular que se celebra a lo largo y ancho del país, es común que las personas se acerquen a los templos con sus animales adornados con listones o flores especialmente preparados para la celebración.

La bendición de los animales. Pintura de Jesús Helguera. Imagen de internet

En Guanajuato la tradición apenas se mantiene. Refirió el querido cronista y pintor don Manuel Leal, autor de una de las imágenes que acompañan este texto, que antes, concurrían a los templos guanajuatenses, principalmente al Santuario de Guadalupe, a San Sebastián, o a Pardo, multitud de personas, principalmente mujeres, que llevaban a sus animalitos ataviados con moños de colorines o pintados con anilinas de colores chillones.

Entre los diversos animales que llevaban figuraban escribió don Manuel Leal con gracia e ironía: “…cóconos con un listón al cuello, que me recordaban a cierta vieja emperifollada; pericos locuaces con una flor morada en la cabeza, que prorrumpían en discordantes chillidos y hasta algunos de ellos doctrinados en decir gruesas palabrotas que ofendían la solemnidad del evento. Chivos verdes, changos gesticulantes, perros rosados, toros con cuernos y pezuñas doradas, gatos azules, puercos verdes. Un verdadero carnaval zoológico…”

En la época actual se mantiene la tradición en algunos templos de la ciudad, en el Oratorio de San Felipe Neri la Compañía y en Belén que son los dos más socorridos por los fieles que aún acuden cumpliendo el antiguo ritual de bendecir sus animales.

Como podemos suponer la tradición ha sido suspendida por esta ocasión en atención a seguir manteniendo las medidas de precaución que exige la pandemia que estamos viviendo. Lo mejor será quedarnos en casa y extremar las medidas de precaución para reducir, lo más pronto posible, el crecido número de contagios.

Que San Antón cuide y proteja a todos los animales de compañía, que mitigan muchas soledades con su fiel compañía, siendo la alegría de muchos hogares, así lo han expresado los responsables de la Ermita del santo en Murcia, España y así será seguramente también en nuestro Guanajuato.

J.E.V.A.2021. ENERO 15.

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