La apertura de la Presa de la Olla

La presa de la Olla. Dibujo Manuel Leal 1969. Fotografía J.E.V.A

José Eduardo Vidaurri Aréchiga

Cronista Municipal de Guanajuato

Entre las fiestas de San Juan y Presa de la Olla y la Fiesta de San Ignacio de Loyola (el día de la cueva), tiene lugar el primer lunes de Julio, si el agua es suficiente, la también tradicional ceremonia de apertura de la Presa de la Olla.

A diferencia de las fiestas de San Juan y la de San Ignacio de Loyola que son celebraciones populares de un profundo sentido religioso, la tradicional apertura de la Presa de la Olla es, desde 1750, un pretexto para la romería, la convivialidad y la cohesión social.

Su origen está ligado naturalmente al de la Presa de la Olla cuya construcción comenzó en el año de 1741 y se extendió por casi 7 años, la primera vez que se llenó el embalse a manera de prueba fue en 1748 lo que obligó también a su vaciado, por apertura de su compuerta, para poder concluir la construcción en el año de 1749. Luego fue tradición abrir la compuerta desde 1750, o las cortinas después. La Presa de la Olla fue una obra pública importante porque resolvió en gran medida, en su época, el problema de almacenamiento y abasto de agua para la población y la industria guanajuatense, luego en el mismo siglo XVIII se consideró que era necesario construir una presa más en la Cañada de Ponce, esa presa se concluyó en 1791 y se le denominó popularmente de “Los Pozuelos”.

El Pregonero difundía las noticias importantes. Imagen Ilustrativa.

Fue costumbre entonces alternar la apertura de las presas como parte de las tareas de mantenimiento, un año la Olla y al siguiente la de Pozuelos y así… Prácticamente podemos identificar que el vaciado parcial o total de los embalses permitía desazolvarlos, es decir, quitar el lodo o basura que se acumulaba vía el escurrimiento y que interrumpía el paso del agua, adicionalmente la acción permitía conservar la capacidad de almacenamiento.

Era también una práctica que permitía la renovación del agua estancada por meses, siempre y cuando esto fuera posible por la generosidad de la temporada de lluvias. Otra ventaja de la apertura era el poder aprovechar la fuerza de arrastre que genera la avenida de agua, luego de su liberación, para limpiar superficialmente el cauce del río en su paso por la ciudad librándonos de las miasmas.

En sus inicios, luego de que la Presa de la Olla comenzó a funcionar en beneficio de los guanajuatenses, el Ayuntamiento anunciaba cada año mediante un pregonero, la fecha y la hora en que habría de celebrarse la apertura de la presa, el propósito del pregón, más que convocar a la reunión, buscaba difundir la noticia de que se produciría la creciente impetuosa del río para que la población estuviese enterada y tomara sus providencias para evitar cualquier desgracia.

Espectadores en una de las ceremonias de la apertura de la presa. de la Olla. Fotografía de archivo J.E.V.A

Pero el espíritu curioso y festivo de los guanajuatenses comenzó a congregar, desde entonces, a una multitud que buscaba un lugar seguro y privilegiado para poder observar en directo el maravilloso espectáculo que brinda la caída y el correr del agua y luego, pues aprovechando la estancia en el bello escenario que ofrece el paseo de la presa, lo que seguía era disfrutar de un día de campo y estrechar los lazos de amistad, gozar de la vida.

El aumento de la población ha generado en todos los tiempos una mayor demanda de agua, por ello en el siglo XIX se construyeron varias presas, más pequeñas, que también celebraban sus aperturas con propósitos similares a los referidos. Algunas de esas presas fueron la de Juris, Peregrina, Monte de San Nicolás, Molino de Santa Gertrudis, Zaragoza, Saucillo y la de Rocha.

De todas esas aperturas sobrevive únicamente la de la Presa de la Olla que se ha convertido en una de las tradiciones más populares de Guanajuato por su antigüedad y por el fuerte arraigo que ha generado entre la población. La práctica de abrir la compuerta de la presa no tenía al parecer una fecha fija en su origen, se hacía cuando el agua era suficiente y el temporal presagiaba que era posible volver a llenar el vaso de captación. Así la celebración ha sido variable y atendiendo al temporal y la necesidad del vital líquido.

Aviso que anunciaba la apertura de la presa de la Olla para el fía 25 de junio de 1887. A.H.U.G Imagen tomada de internet

El prestigiado médico Carlos Barajas nos dejó testimonio en su libro Leyendas y Paisajes guanajuatenses, editado en el año de 1916, un paisaje de cómo era la apertura de la Presa de la Olla durante el gobierno del General Francisco Z. Mena, entre los años de 1877 y 1880.

El autor nos dice que la apertura se celebraba el primer domingo después de San Juan, o más tarde si las lluvias no habían sido abundantes. Al igual que el día de San Juan, los guanajuatenses se trasladaban a la presa desde muy temprano para improvisar una sombra en las lomas que proporcionaban una mejor visibilidad de la presa, luego comenzaban a entonar canciones regionales acompañados con la vihuela mientras que los ricos contrataban orquestas que interpretaban valses, de tal forma que pronto el espacio estaba invadido de varias músicas.

A las 9 de la mañana llegaba la banda del Batallón Primer Ligero que se colocaba en uno de los flancos de la presa, mientras los invitados de honor descendían de sus carruajes para instalarse en la sillería que se colocaba bajo la carpa que los protegería. A las diez en punto la banda tocaba la marcha de honor y aparecía el General Mena saludando a los invitados y al pueblo.

El hombre atado a un calabrote se prepara para descender y abrir la compuerta.

Una vez que se instalaba el gobernador en su sitio de honor, llegaba hasta él un hombre casi desnudo, vestido únicamente con un patío ceñido al calzón de baño, ese hombre es el que abriría la compuerta. “El Gobernador, le recibe con sonrisa amable, y, como es la fórmula, le dice que, si muere, su familia quedará a cargo del Estado; el hombre, agradecido, quiere besarle la mano, Mena se lo impide lo estrecha entre sus brazos…”

De pronto todo quedaba quieto y en silencio, un clarín de órdenes da un toque y se escucha un disparo, el hombre amarrado al calabrote se balancea para hacer funcional la palanca que previamente se ha instalado para abrir la compuerta, debe tener mucha precisión porque un mal cálculo y su vida terminaría… “pero él, hábil y diestro, verifica la maniobra y la puerta de las aguas se abre, las cuales con un ronco estrépito, rojas y espumosas se precipitan en torrente estruendoso en la barranca. El hombre es izado, el señor Mena le regala cinco onzas de diez y seis pesos, los ricos le colman de agasajos y le obsequian dinero; él sonriente, con el habla cadenciosa de los del Bajío da las gracias. Es el héroe del día”.

Luego seguía la banda tocando sus mejores piezas, el banquete en la casa de gobierno y, el cantar del pueblo en los cerros con sus melodías tristes, por la tarde llegaba el abundante aguacero que mojaba a todos por igual.

Compuerta de la presa de la Olla, circa 1870. Imagen de archivo.

Más adelante, en tiempos del gobernador Joaquín Obregón González comenzó a regularizarse la apertura de la Presa de la Olla el primer lunes del mes de julio en punto de la una de la tarde cuando el gobernador en compañía del presidente municipal daba la señal, agitando un pañuelo blanco, para que se iniciara la apertura de las compuertas metálicas del vertedor al tiempo que la gran Banda de Música del Estado, la del Batallón Primer Ligero, interpretaba magistralmente el vals Sobre las olas del compositor guanajuatense Juventino Rosas. La fiesta ha continuado casi de la misma forma y es evidente que se han incorporado nuevos elementos en sustitución de otros.

La presa de la Olla sometida a mantenimiento mayor en 2010. Imagen tomada de internet

Fue hasta el 21 de octubre de 2010 cuando se hizo una “reinauguración” de la presa. En el año 2011 la falta de civismo cometida por unos “traviesos” que abrieron anticipadamente las compuertas, provocó que la apertura se pasara hasta el día 12 de septiembre a las 12:00 hrs. El 13 de junio de 2018 la presa de la Olla se desbordó luego de un torrencial aguacero. Este 2020 derivado del confinamiento sanitario la apertura se realizará sin la presencia de público.

Imagen que muestra como se abren las cortinas en la apertura actual de la presa de la Olla. Imagen tomada de internet.
Espectacular caída de agua en la ceremonia apertura. Imagen tomada de internet

Recuerden apoyar las acciones del gobierno y del DIF municipal visiten www.fuerzacapital.com y seamos solidarios todos con todos.

¡POR FAVOR, DE SER POSIBLE, QUÉDENSE EN CASA¡

J.E.V.A.2020. JULIO.

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