José Mariano de Sardaneta y Llorente, segundo marqués de Rayas

Armas del primer marqués de San Juan de Rayas. Imagen tomada de geni.com

José Eduardo Vidaurri Aréchiga

Cronista municipal de Guanajuato

Hagamos de nueva cuenta un pequeño viaje al pasado y conozcamos algo más de uno de los personajes que dejaron una importante huella en la historia de nuestra nación y particularmente en la ciudad de Guanajuato y la región. En esta oportunidad abordaremos algunos aspectos destacados de la vida del segundo marqués de Rayas don José Mariano de Sardaneta y Llorente.

Hijo de don Vicente Manuel de Sardaneta y Legaspi y de doña Ángela de Ribera y Llorente, nació en la ciudad de Guanajuato el 11 de diciembre de 1761 y fue, como hijo único, el heredero del título nobiliario y de la gran riqueza que había logrado formar el primer marqués de San Juan de Rayas don Vicente Manuel de Sardaneta y Legaspi.

Su padre don Vicente Manuel de Sardaneta y Legaspi destacó como minero, hacendado, regidor perpetuo, caballero de la Orden de Carlos III, notario y tesorero del Santo Oficio de Guanajuato, Irapuato y León, además de haber sido síndico del convento de religiososo descalzos de San Pedro de Alcántara en Guanajuato y alcalde de la Santa Hermandad, procurador general y alcalde ordinario de nuestra ciudad. Fue además el administrador de todos los bienes de sus hermanas y de su hermano el ilustre sacerdote José Joaquín Sardaneta y Legaspi, rector del Colegio de la Santísima Trinidad.

La fortuna de los Sardaneta se logró con el esfuerzo invertido en la minería, fue accionista principal de la mina de Rayas y  de otras minas de oro y plata como La Asunción o Santa Úrsula, propietario de la mina de Santa Gertrudis o la de San José del Promontorio por referir algunos ejemplos, o bien las propiedades destinadas a la agricultura y la ganadería como la hacienda de Burras y algunas otras en Irapuato, Silao, Marfil y, como complemento, tuvo una importante presencia en el comercio de la región, algunas tiendas y el Mesón de San Antonio.

Interior de la mina de San Juan de Rayas hacia 1830. Interpretación de una pintura de Egertón

La labor de los Sardaneta como benefactores de la población guanajuatense se mostró en diversas obras de carácter piadoso en favor de la iglesia y sus causas, ellos donaron la mitad del gasto erogado en la construcción de la cortina de mampostería de la presa de La Olla, contribuyeron con casi la mitad del costo de la construcción del templo de la Compañía y con el importante préstamo que otorgaron al Ayuntamiento de la ciudad luego de la terrible inundación que ocurrió en el año de 1780.

José Mariano, hijo único del matrimonio Sardaneta y Llorente,  recibió una educación privilegiada en el Colegio de San Idelfonso en la Ciudad de México donde tuvo como preceptores a civiles y religiosos de ideas avanzadas. Cultivó amistad con las mujeres y los hombres más ilustrados de la época y destacó por ser un gran lector de los clásicos, un cultivador de las artes, en especial de la música que practicaba con destreza, y por su inclinación al estudio de las ciencias naturales, la aerostática y la astronomía, además de ser un voraz lector y simpatizante de la ilustración francesa.

Retrato de José Mariano de Sardaneta y Llorente. Imagen tomada del libro: Los marqueses de Rayas, de la autoría de la Mtra. Aurora Jáuregui de Cervantes.
 

Desde muy joven desempeñó importantes cargos públicos, en 1786 era ya regidor perpetuo de Guanajuato y fue, naturalmente, el sucesor de su padre del título de marqués de San Juan de Rayas.

Como empresario heredó los negocios de su padre y familia y supo incrementarlos con ingenio; su ilustración y pasión por la ciencia le permitieron innovar en muchos aspectos, fue el introductor del cultivo de algunas plantas que hasta entonces eran desconocidas o poco conocidas en la región: los olivos, las papas, las alcachofas, las habas, la alfalfa o la tuna de alfajayucan.

Se sabe que el segundo marqués de Rayas, en el caso del cultivo de la vid, logró ampliar las plantaciones de la misma con mil cepas de los viñedos de Burdeos que hizo plantar, hacia 1826, en sus fincas de campo en los terrenos de Cuevas y de Burras. Las cepas se las remitió un personaje francés de apellido Guillot, según lo registró don Lucio Marmolejo.

Firma del marqués de SanJuan de Rayas, José Mariano de Sardaneta y Llorente. Imagen tomada del Acta de Independencia Nacional.

Al igual que su abuelo don José de Sardaneta y Legaspi que logró innovar el trabajo de la minería con la introducción del sistema de tiros, antes desconocida en América y el uso de la pólvora. O como su padre, don Vicente, que también desarrolló algunos inventos de utilidad como el sistema de arrastre. En el caso de José Mariano emprendió también ingeniosas innovaciones en sus minas que fueron benéficas para el ramo.

En 1803 la ciudad de Guanajuato recibió la visita del virrey José de Iturrigaray donde fue recibido en un marco de júbilo y alagarabía, los empresarios mineros de Guanajuato se encargaron de atender con absoluta propiedad al virrey, José Mariano el segundo marqués de Rayas fue uno de los principales anfitriones y utilizando su buen trato y carisma logró comenzar una relación de amistad y negocios con Iturrigaray.

Para 1806 José Mariano fue convocado para ocupar el cargo de presidente del Real Tribunal de Minería, de tal forma que dejó sus negocios en Guanajuato en manos de sus apoderados y se estableció en la Ciudad de México donde  convirtió su casa en un centro de reuniones a las que acudían lo más destacado de la sociedad novohispana.

Como hombre ilustrado y de ideas liberales fue simpatizante del sentimiento nacionalista criollo y se opuso a las practicas absolutistas y despóticas de la monarquía española, así que pronto estuvo comprometido con los sectores que conspiraban a favor de la independencia nacional.

Las noticias de la participación del marqués de Rayas en las causas a favor de la independencia son realmente escasas, se sabe, por ejemplo que en febrero de 1809 comenzaron las averiguaciones para determinar si José Mariano de Sardaneta y Llorente, quien era el apoderado del despuesto Virrey Iturrigaray y las personas que concurrían con frecuencia a su domicilio, eran enemigos del gobierno  e intentaban independizar a la Nueva España, pero las investigaciones no prosperaron y se suspendieron en el mes de julio.

Es muy conocido el hecho de que las tropas insurgentes cuando estaban a punto de ocupar la ciudad de Guanajuato, el 28 de septiembre de 1810, pernoctaron en la hacienda de Burras propiedad del marqués de Rayas como ya se ha referido, y que fue ahí donde Miguel Hidalgo y Costilla escribió las cartas de intimación que le remitió al intendente Riaño tratando de evitar el terrible enfrentamiento armado.

La participación del marqués en la organización secreta de Los Guadalupes fue desde el principio una sospecha sin fundamentos, pero luego de la aprehensión de José María Morelos y la incautación de algunos documentos del caudillo insurgente, se encontraron algunos que lo comprometieron al grado de que se ordenó su arresto y prisión en la ciudadela a partir del 18 de enero de 1816.

Acta de independencia de México en donde firmó el marqués de Rayas. Imagen de AGN.

Se procedió al cateo de su casa para buscar más pruebas de su participación, pero la previsora actitud de su esposa que quemó los papeles que pudiesen involucrarlo no se pudo probar más. El juicio avanzó y se le concedió el indulto con la condicionante del destierro a España. Para ello fue conducido a Veracruz en medio de una serie de contratiempos que retrasaron los tiempos establecidos.

Ya en Veracruz el marqués de Rayas fingió enfermedad y argumentó que no podía embarcarse en esas condiciones, así se mantuvo hasta el año de 1820 en que se le otorgó permiso para volver a la ciudad de México toda vez que las Cortes fueron reestablecidas en España. Llegó el año de 1821 y la consumación de la independencia, como reconocimiento a su contribución a la causa el marqués de Rayas figura como uno de los firmantes del Acta de Independencia. Luego fue también miembro de la diputación de Guanajuato. Durante el imperio de Agustín de Iturbide se mantuvo ajeno a las actividades políticas.

El segundo marqués de Rayas José Mariano de Sardaneta y Llorente falleció el 9 de enero de 1835 a la edad de 74 años. Las honras fúnebres de tan destacado personaje se desarrollaron en el templo de la Compañía y sus restos mortales descansan en la capilla de la Purísima del templo de San Diego toda vez que antes de morir se desempeñaba como síndico del Convento de San Diego en nuestra bella ciudad de Guanajuato.

J.E.V.A.2021. ENERO 8.

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