Hasta pronto, querido maestro Antonio Galván Torres

Fam. Galván Silva

Los que hoy escribimos estas líneas: Mayra, Marco Antonio y Emanuel, queremos emular en forma de homenaje la actividad que realizó de forma apasionada, durante tantos años nuestro amado esposo y padre, el Licenciado Antonio Galván Torres, o para los amigos “Toño”.

A casi un mes de tu partida te decimos que te extrañamos, pero que estás presente en nuestras vidas y corazones, por tus consejos y miles de hermosos recuerdos.

Con tu partida de este mundo, nuestras vidas dieron un giro de 180º, sin embargo, aún con la tristeza y el dolor que sentimos, con estas palabras queremos recordar la gran persona que fuiste, parte de tus éxitos, la forma en que te veíamos, pero sobre todo tus enseñanzas, que formarán parte de nuestras vidas.

El escribir entre los tres estas palabras, fue más difícil de lo que esperábamos, en especial porque creemos que no existen frases adecuadas para poder expresar la admiración e infinito amor que te tenemos, sin embargo, por ti lo intentaremos.

Para quienes no lo conocieron, ’Toño’ Galván fue una persona que se caracterizó por la pasión que ponía en sus distintas facetas a lo largo de su vida, tales como abogado, columnista, maestro, promotor del deporte y presidente de ciertas asociaciones, entre otras.

Desde joven, lo definieron sus seres queridos y conocidos, como un fiel defensor de sus ideales, luchador incansable, enemigo de las injusticias y líder nato, pero sobre todo por esa chispa y carisma que contagiaba y entusiasmaba a todo aquél que lo escuchaba, que sin importar el día y hora, les dedicaba su tiempo cuando requerían de apoyo.

Como padre, siempre dio todo por nosotros, nos acompañó a nuestros partidos de futbol, competencias de tae kwon do y concursos de poesía.

De igual manera, nos inspiraba para ser mejores estudiantes; nos inculcó valores para ser personas de bien; nos motivó a vencer nuestros miedos y a terminar lo que comenzamos; y en estos últimos años nos enseñó cómo ser abogados comprometidos en aportar a la sociedad y un sinfín de lecciones más.

Como esposo, más que ser el abogado de carácter fuerte, en casa siempre brindó su apoyo incondicional para afrontar los retos que surgían día a día y nunca dudó en anteponer los intereses de la familia sobre los suyos, siendo un hombre que nos llenó de amor, felicidad y orgullo. Con toda certeza, afirmamos que era el motor de nuestras vidas, siempre estimulando y empujando para sacar lo mejor de nosotros mismos.

Antes que esposo y padre, fuiste un hijo y hermano ejemplar, que se esmeró por aportar a sus seres queridos y siempre dar lo mejor de sí mismo.

Hoy, después de tantos años, te encuentras nuevamente disfrutando de la compañía de tus padres y tu hermano Rogelio.

En lo personal, compartimos una de las enseñanzas que nos dejó y que más agradecemos el haber recibido: las cosas materiales que uno adquiere pasan a segundo plano, porque al final se quedan en el camino; en cambio, las acciones que uno realiza son las que dejan huella y como bien decía nuestro querido ‘Toño’, no hay mejor satisfacción que aportar a la sociedad, porque a pesar de que habrá gente a la que le cueste reconocer tus logros, estarán las personas que sí lo valorarán, pero lo más importante es tener la dicha de saber que actuaste conforme a tus principios.

A lo largo de este mes y gracias a las personas que se nos han acercado, nos hemos dado cuenta de la razón que tenías y de que en verdad fuiste una persona que construiste y aportaste no sólo en nuestras vidas, sino en cada uno de los círculos a los que pertenecías.

Consideramos que la lista y anécdotas dan para poder seguir derramando mucha más tinta, sin embargo, queremos concluir esta columna con una de tus poesías favoritas, la cual pedimos que no se tome desde una perspectiva negativa, porque el mensaje real del poema representó una de sus mayores filosofías de vida, vivir de forma plena y apasionada, lo cual nos dejó de enseñanza a todos y cada una de las personas que nos cruzamos en su camino.

En vida hermano, en vida

“Si quieres hacer feliz a alguien que quieras mucho,

Dilo hoy, sé muy bueno en vida, hermano, en vida.

No esperes a que se mueran, si deseas dar una flor

Mándala hoy con amor, en vida, hermano, en vida.

Si deseas decir “te quiero” a la gente de tu casa,

al amigo cerca o lejos, en vida, hermano, en vida.

No esperes a que muera la gente para quererla

y hacerle sentir tu afecto, en vida, hermano, en vida.

Tú serás muy venturoso, si aprendes a hacer felices,

a todos los que conozcas, en vida, hermano, en vida.

Nunca visites panteones, ni llenes tumbas de flores,

llena de amor corazones, en vida, hermano, en vida.

Como tu llegaste a decir en vida, “Gracias por darnos todo, sin esperar nada a cambio”.

Galvantorres3@hotmail.com

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