Guanajuato bajo fuego, el principio del fin de una era

José Luis Camacho Acevedo

En días pasados, circuló por el ciberespacio una fotografía socarrona en donde posaban los últimos seis gobernadores de Guanajuato, panistas todos, sonrientes todos (al menos en la foto porque es bastante conocido el desagrado que sienten algunos por otros), en fin, muy ufanos todos.

Algunos recuerdos inevitablemente llegan a la memoria, ahí estaba Carlos Medina con el orgullo de la concertacesión, Vicente Fox como un quijote norteado buscando nuevos molinos, Juan Carlos Romero Hicks, Juan Manuel Oliva y Miguel Márquez con aroma a dispendio y a elefantes blancos (como la expo bicentenario o el proyecto escudo) y por supuesto el heredero Diego Sinhue, este último con semblante de cumplir el protocolo con sus jarrones chinos para el anecdotario (muy bonitos para una foto, pero no sabe dónde ponerlos).

30 años ininterrumpidos de gobernar Guanajuato, una entidad próspera y de lucha que, sin lugar a duda, con su población trabajadora ha tenido tiempos de bonanza y resplandor. Es cierto que los seis conspicuos personajes de la foto contribuyeron también positivamente al auge económico de esa zona del bajío y que, en buena medida, por la incompetencia de los partidos de oposición y la carencia de personajes que verdaderamente representaran una opción viable y sensata de gobierno que les diera pelea, los azules se eternizaron en Guanajuato convirtiéndolo en su bastión político nacional.

En franca zona de comodidad se perpetuaron en el poder y han mantenido su hegemonía por TRES DÉCADAS. Pero como bien decía el maestro Don Jesús Reyes Heroles: “En política no hay victorias para siempre ni derrotas para siempre”, y hoy podría ser la inseguridad desbordada el talón de Aquiles que jubile a los caciques azules en Guanajuato.

En días pasados, (Un día después de la polémica foto) con escenas dantesacas de autos en llamas, civiles corriendo para resguardarse, bloqueos de carreteras, comercios vandalizados y rafagueados con armas de alto poder, la ciudadanía Guanajuatense daba cuenta de la incompetencia de la autoridad y el poderío de los grupos delincuenciales.

Terror en al menos en 11 municipios entre ellos los de mayor prosperidad: León, Celaya, Silao, Irapuato, San Miguel de Allende y Guanajuato capital, por lo menos 25 tiendas Oxxo siniestradas, también diversas farmacias y gasolineras atacadas.

Y los gobernantes evidenciando su incompetencia, culpando al crimen de estados vecinos cuando evidentemente los cárteles están operando en Guanajuato y se pelean la plaza ante la mirada atónita y pusilánime de los encargados de la Seguridad, quienes, para perpetuarse en sus chambas, cuando no hay más remedio, acaban con un grupo delincuencial, cortan una cabeza, pero permiten salgan tres dejando en desventura a la población.

Ingenuidad, corrupción, complicidad, incompetencia o todo ello junto hoy prenden focos de alarma en un estado crucial para la economía nacional. No hay argumento de prosperidad o pujanza que valga si la gente teme por su vida y por su patrimonio.

Si el gobernador Diego Sinhué insiste en argumentar que esta crisis de inseguridad es un problema heredado, en la foto mencionada podrá encontrar 30 años de decisiones que, para bien y para mal, nos tienen hoy como estamos.

JOSECAMACHO@GMAIL.COM
@JLCA007

 

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