¿Estamos listos para el regreso a clases presenciales?

Roberto H. Contreras/Luna de Plata Tv

Las autoridades federales insisten en el regreso presencial a las aulas bajo el argumento de que es indispensable por el bien de todos, de la educación y del desarrollo del país. Es cierto, es necesario que los niños y jóvenes vuelvan a sus actividades cotidianas, pero en este sentido, debemos plantearnos cómo va a ser el proceso que tendremos que pasar con esta idea de retornar a nuestra nueva vida y que tan preparados estamos para enfrentarla.

Si tan solo es regresar por el ansia de volver abrazar a los amigos y compañeros; si el retorno es como sentir una especie de cruda donde poco a poco vamos abriendo los ojos para entender en donde estamos parados; o si vamos a salir para quedarnos viendo unos a otros y tratar de recordar donde estábamos la última vez que nos reunimos y que pendientes quedaron por hacer. Volver, o no volver, y es que ahí está la cuestión. En la nueva etapa en que entrará la educación, el reto más importante sin duda está en las personas y en cómo hacerles recuperar su esencia y sentido como seres humanos y sus contextos para aprender.

No se trata solo de abrir las aulas como si no hubiera pasado nada, que solo es cuestión de abrir las puertas y trapear los salones. Debemos voltear y ver el estado en que regresan los maestros, cómo están ellos y que tan frágiles se sienten por la vacuna que se les aplicó, cuando los números oficiales señalan que casi 5,500 trabajadores de la salud han muerto a causa del Covid, no obstante que ya fueron vacunados casi la totalidad de los 3 millones que tiene registrados la Secretaría de Educación. El gran tema es como están preparados los maestros para enfrentar a un grupo de alumnos a quienes el encierro ha cambiado, sin duda son diferentes, después de haber sufrido un encierro de más de año y medio.

Seguramente los alumnos traerán un retraso en conocimientos que por distintas razones, no pudieron recibir, por malas conexiones, por falta de preparación para los docentes para la manera en que deberán retomar este camino, por la forma en que se deberá trabajar, y es que simplemente, no estábamos preparados. En esta nueva etapa, los jóvenes necesitan primero recuperar su estabilidad, su autoconfianza, su lugar en la sociedad: el respeto, la ética. El aprendizaje aplicado a la realidad que enfrentamos a fin de encontrarle el sentido que teníamos de la vida y que de pronto, nos quitaron.

A lo largo de estos años las autoridades han tratado de hablar de reformas educativas, cuando lo que tienen que cambiar, son los métodos, las formas de enseñanza-aprendizaje pues estos, han evolucionado en todo el mundo. La educación debe estar dirigida a la realidad de un país, su gente y su potencial. En estos días en que Japón ha sido el centro del mundo por la olimpíada, este país nos ha dado ejemplos muy claros de cómo la educación es la mejor herramienta para sacar adelante a una nación, que fue prácticamente destruida tras las bombas que cayeron en Hiroshima y Nagasaki el 6 y 9 de agosto de 1945.

Tan sólo 76 años después Japón es una de las grandes potencias y ejemplos en muchos rubros, donde desde la escuela, los alumnos pueden escoger asignaturas que van de acuerdo a su proyecto de vida y se adentran en materias que en verdad les van a servir. Pensemos en como hemos educado y para que estamos educando a nuestros hijos, cual es el mundo real.

La educación en este país ha estado guiada por la política de imagen del gobierno en turno, pensando en derrumbar las estatuas de los héroes del pasado y poner nuevos protagonistas de la historia, estamos lejos de pensar en los seres humanos y en como explotar el potencial de quienes tienen como misión construir el país en el que viven.

Volver por volver, cuando la Organización Panamericana de la Salud alerta del rápido crecimiento de la variante Delta del coronavirus en México, donde la población joven es la más vulnerable. Es evidente que no hay mucho que podamos hacer ante el Covid más allá de vacunarnos, tampoco podemos quedarnos encerrados volviéndonos locos en familia, ni permitir que la vida de nuestros estudiantes pase ante una pantalla atendiendo el mejor esfuerzo de un maestro que no está listo en esta dinámica educativa ni el alumno creciendo como una planta en un departamento y no siendo parte del gran jardín de la vida.

El Covid será parte de nuestra vida por un buen tiempo, tenemos que normalizar nuestras actividades, y dar los elementos humanos necesarios para enfrentar la manera en que como país tendremos que levantarnos. La reinserción a esta nueva etapa, aún no se ve que esté planeada.

 

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