El GIFF y su trascendencia, 1

Columna Diario de Campo

Luis Miguel Rionda (*)

La gestión y promoción del arte y de la cultura son actividades que demandan un alto grado de profesionalización; pero, sobre todo, de compromiso entre los creadores y los divulgadores. Ambos conjuntos deben compartir una visión común y sus objetivos, siempre apegados al compromiso con el desarrollo integral del ser humano mediante expresiones estéticas clásicas o de vanguardia.

El arte de la cinematografía es uno de esos espacios de creación que se han convertido en una vía privilegiada para la expresión de las sensibilidades y las visiones comunitarias en una postmodernidad que nos envuelve y aliena. Degustar buen cine es una de las vías de escape y de asimilación de las angustias que nos provoca la cotidianidad. El cine, por derecho propio, se ha convertido en el llamado “séptimo arte” —en definición del periodista R. Canudo, 1911 (t.ly/lLsl)—. Es decir, no es un medio de comunicación más: es un espacio creativo que persigue estimular la conciencia y los sentidos mediante un manejo de imágenes y sonidos que exploran los límites del ser humano, en contextos ordinarios o extraordinarios.

Como le sucede al resto de las artes, los gobernantes y los detentadores del poder económico suelen ignorar la necesidad de estimular las expresiones tangibles e intangibles del espíritu, y con frecuencia las consideran ociosidades improductivas. Pero el término “Cultura” viste bien, y en ocasiones los poderosos aceptan a regañadientes incluir en sus proyectos de gobierno algún programa o área —siempre marginal y desechable— dedicado a la difusión o la gestión cultural. Siempre con poco alcance y mucha improvisación.

Los grandes proyectos culturales que logran permanecer y consolidarse, tanto en nuestro país como en el mundo, son casi siempre iniciativas ciudadanas, que en ocasiones logran convocar la participación del sector público y el privado en su financiamiento. En esta tesitura, los grandes festivales internacionales de cine son ya instituciones muy reconocidas y consolidadas, como el de Cannes en Francia, que acumula ya 74 adiciones; o el de Mar del Plata en Argentina, o el Sundance Film Festival en Park City Utah en los Estados Unidos —fundado y financiado parcialmente por Robert Redford—, el Festival de Cine de San Sebastián en España; el Berlin International Film Festival —la Berlinale— en Alemania, la Biennale di Venezia en Italia, el Toronto International Film Festival TIFF en Canadá, y muchos otros, que compiten por galardonar los mejores filmes por su contenido y factura, y no tanto por su potencial de comercialización.

En México destacan el Festival Internacional de Cine de Guadalajara FICG, nacido en 1986; el Guanajuato International Film Festival GIFF, de 1998; el Festival Internacional de Cine de Morelia, de 2003, y Los Cabos International Film Festival, de 2012 (t.ly/tcte). Todos ellos cuentan con la participación económica de los gobiernos locales y el sector privado. El de Morelia, por ejemplo, es apoyado por la cadena Cinépolis, de la familia Ramírez.

El GIFF guanajuatense fue una iniciativa individual de Sarah Hoch y de Ernesto Herrera (qepd), dos inquietísimos conocedores del cine de calidad. Este festival, en sus 23 años de existencia en Guanajuato y en San Miguel de Allende, ha sido siempre un evento plenamente gratuito, y ha contado con lo mejor de la cinematografía mexicana e internacional. Nació como debe ser: chiquito, pero ambicioso. Se inició como un festival de cortometrajes que se denominó Expresión en corto. Sin querer, yo me involucré con el evento cuando participé como asesor de un equipo de cineastas aficionados de la Universidad Santa Fe, en un corto con tema histórico exhibido el 28 de julio de 2010. Creo que obtuvo un segundo lugar. Me pareció una experiencia maravillosa.

Este festival ha logrado consolidar un prestigio bien reconocido. Pero ha enfrentado coyunturas de incomprensión por parte de las autoridades locales. Pero nunca como en este año. Continuaremos bordando sobre los avatares del GIFF la próxima semana…

(*) Antropólogo social. Profesor de la Universidad de Guanajuato, Campus León. riondal@gmail.com ­– @riondal – FB.com/riondal – https://luismiguelrionda.academia.edu/ –­ https://rionda.blogspot.com/

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