El Cantador: leyenda e historia

José Eduardo Vidaurri Aréchiga

Cronista municipal de Guanajuato

En este viaje al pasado nos remontaremos a través de la leyenda y la historia a conocer el origen de uno de los más emblemáticos jardines de la ciudad, el Cantador.

La leyenda de José Carpio el “Cantador” ha sido narrada de diversas formas, en esta ocasión seguiremos la que escribió allá por los años 50 del siglo XX el abogado e historiador nacido en Celaya en 1912, Juan José Prado como refirió su hermano Luis G. Prado Soto en la presentación del libro Leyendas y tradiciones guanajuatenses.

Aquí está el guanajuateño

Con su sombrero de lado,

El que no conoce el miedo;

Es que nunca me ha encontrado.

Así cantaba José Carpio, un humilde y sencillo muchacho del barrio de Tepetapa, relató Juan José Prado y nos contó que la gente le hacía rueda y que sus canciones encantaban a todos los vecinos y a muchos otros en la ciudad. Carpio cantaba desde los 12 años con una guitarra que él mismo había construido.

Hijo de un minero que trabajó arduamente en las minas de Cata, Mellado y Valenciana, a su padre le encantaba escuchar cantar a su hijo, pero lamentaba que no siguiera los pasos de él trabajando en la minería. Cuando José tenía 17 años su padre murió en uno de los frecuentes derrumbes que ocurrían en las minas de Guanajuato.

José Carpio se tuvo que hacer cargo de la familia y dejó de cantar para poder trabajar en la mina. La suerte le sonrío cuando descubrió, con sus compañeros, un filón de plata que le permitió establecer un zangarro donde compraba mineral para luego beneficiarlo y venderlo.

Luego llegó una etapa de prosperidad, José retomó su vihuela y tocaba y cantaba en su negocio, que pronto fue conocido como el Zangarro del Cantador. Durante la guerra de Independencia José Carpio se unió a la lucha en defensa de nuestra libertad nacional y se marchó. Nunca se supo más del Cantador, quizá murió en una de las múltiples batallas de la guerra que se prolongó por once años.

Ya me despido cantando,

Como dijo una cotorra:

Porque unos están pagando

Y otros oyendo de gorra.

Lucio Marmolejo refirió también algunos datos de José Carpio que difieren un poco de la leyenda, señaló que Carpio murió y que posteriormente la hacienda fue quemada durante la independencia convirtiéndose en un muladar. Así fue, al paso del tiempo el zangarro del Cantador se fue destruyendo hasta quedar solamente un solar abandonado en donde alguien puso el ojo para proponer la construcción de un jardín que debería llamarse, con justicia, el Cantador.

Tan solo 10 años después de la consumación de la Independencia Nacional, el regidor del Ayuntamiento de Guanajuato don Francisco Calderón presentó el 3 de marzo de 1831 (hace 190 años), el gran proyecto de hacer una plantación y conseguir así una alameda, un paseo con árboles.

La propuesta del regidor Calderón incluía la idea de abrir un tajo en el cerro llamado de la Cruz Blanca para poder desviar el río y evitar así la inundación del espacio en donde se proponía la construcción del parque y paseo. De acuerdo con las efemérides de Lucio Marmolejo el sitio propuesto fue descrito como una elipse que forma la cañada de Marfil en su principio a la salida de la ciudad justo en la colindancia de la hacienda de beneficio del Cantador y, en una parte del solar, lindaba con el referido cerro de la Cruz Blanca.

El regidor Calderón explicó en su propuesta que para la construcción del parque no se requería de una gran inversión, lo más complejo sería tomar la decisión y que la utilidad de que la sociedad tuviese un nuevo paseo sería superior a cualquier costo material. El azolve que presentaba el río en esa zona sería utilizado para desplazarlo al terreno sugerido para la creación del parque dotándolo así de arena fina que podría servir para la plantación.

El Ayuntamiento vio con buenos ojos el proyecto y lo aprobó designando a un arquitecto Pérez (Quizá Juan de Dios Pérez que entonces construía el puente de Tepetapa) para que presentara un plano del proyecto y un presupuesto, mismos que estuvieron disponibles el 8 de marzo de ese 1831. El presupuesto era de $9,713 y fue remitido al gobierno que, desafortunadamente, por falta de fondos lo rechazó.

Fue 23 años después, en diciembre de 1854 y algunos meses de 1855 cuando comenzó la plantación de árboles para crear la alameda del Cantador y la luneta que la delimita. Se sembraron muchos fresnos del lado del cerro de San Cayetano que entonces estaba deshabitado. Por falta de presupuesto la obra quedó inconclusa lográndose solamente avanzar la mitad del proyecto. Pasaron otros siete años hasta que el 1 de septiembre de 1861 se inauguró la calzada que rodea la alameda del Cantador y fue desde ese día cuando los carruajes comenzaron a circular en ese agradable paseo.

Un boletín municipal de 1862 consultado por Lucio Marmolejo describía la importancia de esa obra para la ciudad toda vez que, resaltaba, el único paseo que tenían los guanajuatenses era el que había habilitado el intendente Riaño hacia el rumbo de la presa de la Olla a finales del siglo XVIII y que estaba, para aquellos tiempos, muy distante del centro de la ciudad.

El Cantador se convirtió pronto en uno de los paseos favoritos de los guanajuatenses y en el referido boletín se resaltaba que el paseo de la presa era también muy frecuentado y se habían comenzado a construir unas elegantes casas de campo que lo hacían semejante a Tacubaya en la Ciudad de México.

Gran parte de las obras en ese tiempo avanzaron gracias a los esfuerzos del señor Juan H. Glass y del gobierno municipal. La alameda del Cantador, la nivelación del terreno con sus banquetas y la calzada por donde circulan las carretas además de que se colocó una bella fuente que decoraba el centro del parque que fue inaugurado el 1 de septiembre de 1861.

Desafortunadamente no hemos localizado imágenes que nos ilustren como era el Jardín del Cantador en sus inicios hace 160 años. Sabemos que, en el año de 1898, durante el gobierno de Joaquín Obregón González se intervino el jardín del Cantador siendo jefe político el coronel Cecilio Estrada y regidor de paseos don Miguel Mendoza. Fue en esa época cuando se construyeron las columnas de cantera que sostienen las rejas de hierro y cuando se definieron los cuatro accesos, dos principales y dos secundarios, se colocó el quiosco central y cuatro pequeñas fuentes que distribuían los andadores. También se colocaron las placas de cantera a la entrada del mismo que están decoradas con un león.

Hasta ahí llegaba el tranvía que iniciaba su recorrido en Marfil y que unía a ambas poblaciones y, desde ahí, salía el tranvía que recorría diversos puntos de la ciudad hasta llegar a la presa de la Olla. En el año de 1902 el Congreso del Estado decretó el cambio de nombre llamándolo Parque Porfirio Díaz, pero la población de Guanajuato lo siguió llamando El Cantador. Recuperemos algunos momentos importantes de ese bello jardín de nuestra ciudad.

En 1958 se remodeló de nueva cuenta El Cantador y, el 27 de junio, en la ceremonia de reinauguración la que la Orquesta Sinfónica de la Universidad de Guanajuato, dirigida por el maestro José Rodríguez Frausto, deleitó con un magnífico concierto a las más de dos mil personas que asistieron a la reinauguración del jardín.

En 1977 durante la administración municipal de Juan Villaseñor y del gobernador Luis H. Ducoing, el jardín fue remodelado íntegramente y se sembraron nuevas especies de árboles. Uno de los propósitos fue, en esa intervención, incorporarlo como escenario para los eventos del V Festival Internacional Cervantino. Se retiró entonces una fuente ornamental que fue colocada en la entrada de la ciudad que estaba entonces a la altura del hotel Real de Minas.

En mayo de 1988 el señor Rafael Esqueda, un ecologista ejemplar del que conservamos gratos recuerdos, presentó en el jardín de El Cantador el primer tianguis de la flora y la fauna. En el año 2010 el parque fue de nueva cuenta rehabilitado y se colocaron los bustos de algunos guanajuatenses ilustres.

Hasta aquí, por esta ocasión, con los recuerdos sobre el jardín de El Cantador.

J.E.V.A. septiembre 3 de 2021

Relación de imágenes

1.- José Carpio “El Cantador” en una recreación de Manuel Leal.

2.- El cantador por Manuel Leal. (1962)

3.- Dibujo de Manuel Leal. 1958.

4.- Jardín de El Cantador. Imagen tomada del Facebook de Guanajuato en el Tiempo.

5.- Una antigua postal del Jardín de El Cantador. Imagen tomada del Facebook de Guanajuato en el Tiempo.

6.- El jardín de El Cantador en la época actual. Fotografía de J.E.V.A.

 

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