DEL LIBRO, ESE INSTRUMENTO BELLISIMO

JOSE CARLOS GUERRA AGUILERA

“(El) imperio de una tecnología, no sé si endiosada,

pero si endiablada, que va dejando de ser medio

para convertirse en fin (…)”

Carmen Herrando

Presentación del libro Apología del libro.

A la memoria de un Ministro ejemplar

Don Arturo Serrano Robles.

A la memoria de don Michele Taruffo.

A don Jorge Gordillo, por supuesto.

A mis nietos:

sobre todo, a los que no leen libros físicos de hojas.

1.- Confieso que no encuentro unos renglones que escribió mi padre Carlos F., sobre el libro. Me temo los perdí. Pero me ha regalado un amante de libros Don (sí Don) Jorge Gordillo un libro excepcional bautizado como Apología del libro, de otro amante irredento de libros el Dr. Carlos Diaz, de él se dice que (…) ha encontrado su vocación en el respeto a las letras. ve en ellas los números áureos que explican la realidad de las cosas, y en la ausencia de ellas su sombra. Formado lingüísticamente en los textos grecolatinos, ha explorado y creado lenguaje siempre a partir de esa doble raíz. Tiene vocación de filósofo porque tiene vocación de filólogo, probablemente su talento más natural (…) (ver https://www.marcialpons.es/libros/apologia-del-libro/9788496611917/ y me sirvo -un poco- de ese libro, para estas frases:

2.- “(…) Los libros son imprescindibles para ser como personas (…)” De donde proviene entonces este olvido a la lectura al que estamos asistiendo (…)” “Del imperio de una tecnología, no sé si endiosada, pero si endiablada, que va dejando de ser medio para convertirse, en fin, ¿y un fin cada vez mas servilmente reverenciado?” 

3.- El maestro Mansueto, hasta ahora por ese libro leo algo de él, era casi un mito. “Se le consideraba un héroe, un sabio, un maestro, un consejero. Su palabra se convertía en sentencia. Su solución era un camino. ¿Quién era ese mortal? El señor Mansueto, profesor de enseñanza primaria en Planalto, Santa Catarina, villa de colonos italianos. Para los que lo conocimos y fuimos sus alumnos, representó el símbolo fundamental de los valores de la existencia, tales como el idealismo, la abnegación, la humildad, el amor al prójimo, la sabiduría de la vida. Los valores no se comunican en abstracto sino proclamándolos o defendiéndolos. Más en concreto, viviéndolos y refiriéndolos a personas que los encarnan con sus vidas.” (ver https://estudiosdeteologia.wordpress.com/2016/04/21/el-sacramento-del-profesor-de-ensenanza-primaria/) Que hermosísimo que existan y existieron personas así.

4.- Pues Don Carlos Diaz escribió: Acabo de conocer a un maestro (…) uno de los amantes del libro mas grandes que he conocido en mi vida”, y se refiere a nuestro amigo Jorge Gordillo Ramírez, merecidísimo elogio.Y antes refirió que cualquier observador atento percibe en él, al padre de Leonardo Boff, el maestro Masueto. Y continuo sobre el fin de ese maestro que: “(…) abandonó todo para enseñar en la selva y liberar de la ignorancia y de la negligencia a los primeros colonos del interior catarinense. Para nosotros fue siempre un misterio: en un mundo sin cultura alguna, él poseía una biblioteca de cerca de dos mil libros que prestaba a todo el mundo, obligando a los colonos y a sus hijos a leer; (…) “Acariciaba a la muerte como amiga y soñaba disputar con los grandes sabios en el cielo y hacerle grandes preguntas a Dios. Murió a más de mil kilómetros del lugar. El pueblo reclamó su cuerpo; fue una apoteosis. Se inició una verdadera mansuetología, como memoria e interpretación de su vida, sus palabras y sus gestos. El pueblo no inventa; aumenta, idealiza y magnifica. Lo transformó en símbolo de un tipo de humanidad consagrada a los demás hasta el extremo de la autoconsumación. Lector amigo, si algún día pasas por una ciudad pequeña pero sonriente como el nombre que lleva, Concordia, y visitas el cementerio, fíjate bien: si reparas en un túmulo con un bello dístico, con flores siempre frescas y ya con algunos exvotos junto a la gran cruz, a la izquierda, es el del profesor Mansueto. Él vive todavía en la memoria de aquellas gentes.”

5.- El libro se me dice, no tiene prisa ni desperdicio, es todo para nosotros, podemos hasta plagiarlos y no nos delataran; los libros son “(…) las abejas que llevan el polen de una inteligencia a otra. Créame al menos en esto, nietos: faros erigidos en el mar del tiempo, los libros son.”

10 de diciembre de 2020.

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