DE LA VOZ DE LOS COLEGIADOS DE CIRCUITO Y DE LOS JUECES FEDERALES

JOSE CARLOS GUERRA AGUILERA.

“Lo que medimos afecta lo que hacemos;

y si nuestras mediciones son defectuosas,

las decisiones pueden tergiversarse.”

Joseph E. Stiglitz (premio Nobel 2001 de Economía),

Amaetya Se y Jean-Paul Fitoussi,

Medir nuestras vidas, 2020.

1.- Parafraseando la frase anterior cuando existen conocimientos obscuros, indeterminados o equívocos, serían ruido que jamás nos convencerían. Los Magistrados de los Tribunales Colegiados de Circuito y los Jueces Federales, presentan un ESTUDIO sobre la percepción de la calidad de los servicios que proporcionan LOS TRIBUNALES COLEGIADOS DE CIRCUITO, LOS JUZGADOS DE DISTRITO Y LOS CENTROS DE JUSTICIA PENAL FEDERAL. Todo esto a consecuencia de los vientos que habrá cuando se vote, previo análisis la reforma judicial federal.

2.- Los argumentos que se presentan pretenden estar sólidamente edificados en la roca de mediciones serias, y en donde se demuestra que el Poder Judicial Federal en los sitiales de los Tribunales Colegiados de Circuito y de los Juzgadores Federales, hay elementos humanos sujetos a calificaciones, hay autocontrol que permite que la casa común de la justicia federal, permanezca airosa.

3.- Me llama la atención que, en 1917 en un Informe de la SCJN, leí que aproximadamente cada anualidad en los Juzgados de Distrito y Tribunales de Colegiados de Circuito, se albergan aproximadamente un millón cien mil expedientes, algunos con varios tomos. Para graficar esa cantidad si fueran puestos uno junto a otro, formarían unos doce kilómetros lineales de expedientes por cada año. Esa es una enorme ocupación que es acorde con la formidable capacidad del Poder Judicial de la Federación.

4.- El serio estudio concluye indicando: “Las y los juzgadores federales somos servidores de la Constitución y de los Tratados Internacionales en materia de Derechos Humanos, de la Ley, de la legalidad, defensores de la regularidad de todos los actos de las autoridades. Respiramos y nos enamoramos de la frase eterna del Siervo de la Nación: “que todo el que se queje con justicia tenga un tribunal que lo escuche, lo ampare y lo proteja contra el fuerte y el arbitrario.” Acogemos al quejoso, al justiciable, lo oímos, lo escuchamos, en su caso lo amparamos y lo protegemos contra el fuerte y el arbitrario en nuestra vocación hermanada y real.”

5.- Ojalá sean debidamente escuchados por todos los legisladores. Deben serlo.

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