Carlos y las leyendas

La leyenda es un género literario de producción colectiva que narra hechos fantásticos motivados por un acontecimiento real que la sociedad magnifica, desvirtúa o interpreta. Al paso del tiempo, por ser una tradición oral, pasa por bocas contemporáneas o anacrónicas y ello le imprime sentido atemporal, pero que le va matizando. Eso le da particularidades tan singulares e intensas que llega a trascender la localidad. Su propósito es asombrar y romper de forma estridente lo cotidiano.

La leyenda, entonces, refleja el sentir de una localidad, su visión sobre acontecimientos o personas. Un trabajo recopilatorio de estas historias no solo representa un joya porque permite conocer el sentir, el pensar de una localidad; también viste a quien se da a la tarea, pues en ocasiones corre por tan divergentes versiones que armonizar rumbos tan dispares demanda talento, conocimiento y, particularmente, un alto grado de sensibilidad.

El pasado domingo 20 de septiembre, en Celaya, en su propia casa, asesinaron a Carlos Javier Aguirre Valderrama, quien perteneció al grupo literario Diezmo de palabras y se especializaba en  leyendas de Celaya. Con financiamiento propio, estaba por presentar su primer libro recopilatorio. Previo publicó algunos sus trabajos en un diario local.

A Javier Mendoza, también integrante del colectivo, en julio de 2018, correspondió presentar a Carlos tanto en las páginas de aquel diario como el sitio en Internet del Diezmo palabras, (página web de Julio Édgar Méndez, actual coordinador literario del taller):

«Su nombre es Carlos.  De cariño, sus amigos le dicen el Doctor.  Yo lo llamo, el Cazador de Leyendas.  El doctor Carlos Javier Aguirre nació en León, Guanajuato.  Ahí vivió su infancia y los primeros años de su juventud.  En mil novecientos ochenta y seis decidió radicar en esta ciudad de Celaya.  En ese tiempo su gusto por la escritura lo llevó a compilar un anecdotario, su primer intento en la redacción, donde relató en forma divertida, los sucesos y vivencias que le ocurrieron durante sus años de trabajo como veterinario en Atarjea y otras comunidades rurales del Estado.

»En el dos mil once, por invitación del maestro Herminio Martínez, fundador y director del Taller Literario Diezmo de Palabras, se integró al mismo, del cual es un miembro asiduo y muy querido.

»El Doctor, más que crear historias, toma las ya existentes, las impregna con su peculiar forma de redactar y las hace suyas.  En los barrios viejos de la ciudad y entre personas de mucha edad descubre relatos increíbles, algunos de ellos amenazados con ser enterrados en el olvido.  Su labor es rescatar esas leyendas que pasaron de boca en boca, de generación en generación.  Una vez que recauda datos y toma notas que corroboran la historia a él confiada, le da una nueva forma, con un toque especial de comicidad, para luego perpetuarla en tinta y papel.

»Es un deleite leer la versión de cada una de las leyendas que llegan a él». 

A Carlos lo conocí en una dependencia federal con oficinas en la localidad. Trabajaba en el Distrito de Riego 004, cuando me retiré del sector Público. Al paso del tiempo, me invitó Julio Édgar Méndez a participar en al Diezmo de palabras donde lo volví a encontrar. Era el más asiduo a las reuniones del Diezmo.

Por la forma que murió mi amigo Carlos y por la labor truncada quizá ingrese a las leyendas de Celaya. Descanse en paz.

sorianovalencia@hotmail.com

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